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Introducción |
_____A raíz de unas publicaciones digitales antiguadalupanas de la "Iglesia Luz del Mundo", organización fundada en México en 1926 por Eusebio Joaquín Flores, fue que tuve noticia por primera vez de este asunto.
_____¿Cuál es el asunto? Que la imagen guadalupana, venerada hoy en el Tepeyac, tuvo corona en un tiempo y que después, "misteriosamente desapareció", esto es, en 1895 más o menos. Fue acusado de mandar borrar la corona el abad de la Colegiata, Mons. Antonio Plancarte y Labastida. Después de revisar más documentos al respecto, y consultar al contador Fernando Ojeda Llanes en su excelente libro Decodificando el Tepeyac, quien proporciona interesantes datos para estudiar este asunto, me he decidido a condensar lo que sé, para continuar con el tema de los estudios científicos a la tilma (que éste no lo es).
_____Los hechos: Desde el Siglo XVII hasta finales del XIX, la Imagen Guadalupana siempre había sido descrita CON CORONA, como vamos a ver, y así había sido representada. Pero a finales del siglo XIX, y con motivo de la Coronación de la Guadalupana gestionada ante Roma, se discutió en algunos medios (no precisados por mis fuentes), que los hombres no podían coronar a la que ya había sido coronada por Dios. Y por eso, y empeñado en coronarla, el abad Plancarte hizo borrar la corona y hacer aparecer eso como un "milagro" de Dios para que la Coronación pudiese proceder.
Personalmente, he de decir que tal proceder por parte del Abad Plancarte me parece bastante torpe, para una persona tan ilustre como fue él; y creo ver entre los posibles iniciadores de la acusación al canónigo Vicente de Paula Andrade, enemigo personal tanto de Plancarte como de la veracidad de las Apariciones Guadalupanas. El mismo Plancarte -veremos- se refiere indirectamente a Andrade como acusador suyo.
Ahora tracemos un bosquejo histórico de la Virgen de Guadalupe con Corona.
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Testimonios y representaciones de la Virgen Coronada |
_____ Miguel Sánchez en su Imagen de la Virgen María Madre de Dios Guadalupe (1648), dice:
"tiene la cabeza devotamente inclinada a la mano derecha, con una corona real que asienta sobre el manto, con puntas de oro"
_____En 1649 Luis Lasso de la Vega en su Huey Tlamahuizoltica, que es una publicación del Nican Mopohua de Valeriano afirma:
"Su cabeza se inclina hacia la derecha; y encima, sobre su velo, está una corona de oro, de figuras ahusadas hacia arriba y anchas abajo"
_____ Los pintores que examinaron la imagen en 1666 declaran, en el texto de las Informaciones de 1666 (ver especialmente el traslado original):
"la cabeza se encuentra devotamente inclinada hacia el lado derecho. Ciñe su corona real que asienta sobre el manto y termina en puntas o astas de oro, que son 10, ahusadas arriba y anchas abajo".
_____ El ilustre pintor oaxaqueño Miguel Cabrera, quien examinó la imagen con interés artístico y pericial en 1751, escribe en su Maravilla Americana (corroborar en el libro Testimonios Históricos Guadalupanos, ampliamente citado en esta Investigación, pág. 519:
"Por cíngulo tiene una cinta morada de dos dedos de ancho, que atada en medio de la cintura se le ven sueltos sus extremos. El manto le cubre modestamente parte de la cabeza, sobre el que tiene la real corona, que se compone de diez puntas o rayos".
_____ Don Mariano Fernández de Echeverría y Veytia, escribió su obra Baluartes de México que fue publicada póstumamente en 1820 (ver en Testimonios Históricos pág. 549):
"El oro en partes carece de pan, como es en la corona, los rayos que circundan la imagen, las estrellas del manto y la fimbria de todo el vestido; en otras parece de concha, como es en las labores de la túnica y puntitas de los puños; en unas partes está el oro hundido como si fuese impreso, y así se ve en los rayos que rodean la imagen; en todas está realzado, como en la corona y estrellas del manto" y más adelante añade: "Sobre la cabeza tiene una corona de diez rayos o puntas de oro, fuera de los cuales rodean la imagen otros ciento treinta y nueve rayos, los sesenta y dos por el lado diestro, y los sesenta y siete por el siniestro".
_____ El historiador jesuita Francisco Javier Clavijero, da testimonio en su Breve Ragguaglio della Prodigiosa e Rinomata Immagine della Madonna di Guadalupe del Messico o sea Breve noticia sobre la prodigiosa y renombrada imagen de Nuestra Señora de Guadalupe de México, obra de 1782: (ver en Testimonios Históricos pág. 589):
"Por toda la parte exterior del manto se ven distribuidas con arte cuarenta y seis estrellas, ventidós del lado derecho y veinticuatro del izquierdo. Y finalmente, la sagrada imagen tiene sobre la cabeza una corona de oro de diez rayos agudos".
_____ Periodista y político conservador, Carlos María de Bustamante, escribió un opúsculo titulado Elogios y defensa guadalupanos entre 1831 y 1843, en que dice: (ver en Testimonios Históricos pág. 1071):
"Toda la fimbria del manto es dorada, sembrado de cuarenta y seis estrellas de oro. Sobre la cabeza tiene una corona de diez rayos del mismo metal, y a sus plantas un ángel, asiendo éste con la mano derecha una punta del manto, y con la siniestra la de la túnica".
_____En fin, con los testimonios presentados podemos afirmar que la imagen sí tuvo CORONA, que ahora no se la ve; y para confirmarlo podemos poner fotografías de representaciones de los siglos XVI, XVII y XVIII de la Guadalupana:
 Imagen guadalupana donada por Felipe II a Andrés Doria, probablemente lució en la capitana de Doria durante la Batalla de Lepanto (aprox. 1571)
 Placa burilada por Samuel Stradanus alrededor del año 1615
 Portada del libro de Miguel Sánchez (1648)
 Portada del Huey Tlamahuizoltica de Lasso de la Vega (1649)
 Grabado llamado "Sevillano", en la portada del Origen milagroso del Santuario de N.S. de Guadalupe de Luis Becerra Tanco (1666) (en este grabado la Corona no está bien delineada, incluso podría pasar por imagen sin-corona)
 Portada del Escudo de Armas de México de Cabrera y Quintero (1743)
 Grabado de Antonio de Castro (1666-69)
 Estandarte que usó el cura Miguel Hidalgo y Costilla (1810)
_____La imagen como luce actualmente:
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¿Qué pasó con esa Corona? |
_____Supongo yo, como suponen otros, que la tal "corona" no era sino una línea horizontal que unía a los rayos que están sobre la cabeza de la Virgen, formando así la figura de una corona. Esa línea hubo de ser pintada por manos humanas, luego de la Aparición, y así se fue deteriorando con el tiempo hasta desaparecer, gradualmente.
La verdad es que el punto no está nada claro. Que la haya borrado Dios, no me parece una hipótesis seria, y como dice Alfonso Méndez Plancarte, no debe suponerse gratuitamente y sin plena prueba, que aquí sería su absoluta necesidad, para la explicación de los hechos; y tal necesidad no existe en el caso. El padre Mariano Cuevas, en su Álbum histórico guadalupano del IV Centenario dice que quien retocó la imagen, pintó también la tal corona, de la cual quedaban algunos restos por el año 1890. Acusado de haberla borrado, el abad Plancarte ofreció una recompensa por la prensa, de seis mil pesos, a quien demostrara que él había tenido que ver en ello. NADIE pudo probar la acusación, y por lo tanto esos seis mil pesos no los ganó nadie.
Viendo la imagen como está ahora en la Basílica, no se le ve corona, así que, como dice Primo Feliciano Velázquez, que tuvo corona no cabe duda, que ahora no la tiene, tampoco cabe duda. ¿Y cómo explicar esto? Yo sostengo que sí pudo haber sido un pintor quien pintara esa línea horizontal formando la corona, y luego otro la borró, aunque no sé quién ni sé cuándo. Sólo tenemos pistas, débiles por cierto, al respecto.
_____Una carta del abad Plancarte y Labastida al obispo de Yucatán D. Cresencio Carrillo y Ancona dice lo siguiente:
"El día que publicaron en “El Nacional” (23 de enero de 1887) que no debía ser coronada la imagen porque Dios ya la había coronado, estaba yo meditando en esta singular teoría, cuando llegó el fotógrafo con las pruebas de las fotografías que había sacado tres días antes (20 de enero) ante el cabildo, abierto el cristal”. Inmediatamente noté que la fotografía no tenía corona, y corrí a decírselo al Sr. Labastida, quien me sostuvo que el original sí la tenía. Al día siguiente fuimos a la Colegiata... y vimos que ni rastro hay de la corona... el inimicus homo y compañeros.... circularon la especie de que Pina y yo la habíamos borrado. . Estos son los hechos bajo la fe del juramento."
_____Ese "inimicus homo" a quien se refiere el abad Labastida, es Vicente de Paula Andrade. Cuando el 3 de septiembre de 1895 se trasladó la imagen guadalupana de la parroquia de Capuchinas a la Colegiata (entonces no era todavía Basílica), se levantó un acta notarial verificando el traslado. En tal acta tres artistas firmaron declarando que la iamgen no tenía corona ninguna ni vestigios de haberla tenido, estos tres firmantes fueron José Salomé Pina, Gonzalo Carrasco y Felipe de Jesús Palomares.
Como se ve, ahí aparece Salomé Pina, a quien se atribuyó en su momento la ejecución de la desaparición de la corona , por órdenes del Abad -como dice la misma carta citada-. ¿Qué puede haber de cierto en esto?
_____Tenemos DOS testimonios de que sí fue Salomé Pina quien borró la corona. El primero, citamos, es José Castillo y Piña, quien escribió un libro llamado Tonantzin, Nuestra Madrecita, la Virgen de Guadalupe (1945), en que dice:
"Célebre es el maestro Pina por haberse prestado a borrar de la cabeza de la Santísima Virgen la corona que había tenido durante muchos años y que le mandó quitar el Pbro. D. Antonio Plancarte y Labastida. Esta revelación me la hizo el maestro Aguirre y por no divagar, pongo punto final a este asunto"
¡Aquí damos un brinco de alerta! ¿Quién es ese "maestro Aguirre" citado por el p. Castillo y Piña? Nos lo dice el p. Lauro López Beltrán en su Cuestionario histórico guadalupano de 1953; le cedo la palabra:
"Habiendo consultado al distinguido historiógrafo mexicano, especializado en investigaciones guadalupanas, D. Antonio Pompa y Pompa, confidenciamente me narró que ya estando para morir el insigne pintor mexicano D. Rafael Aguirre -tan hábil, que pintó la copia sustituidora del sagrado Original, cuando se ocultó éste durante tres años, de 1926 a 1929, con motivo de la persecución religiosa en tiempos de Calles-, lo mandó llamar y le dijo lo siguiente: Que no quería morir sin notificar a dos personas lo que sabía de la desaparición de la corona. Y era que una tarde, llegó en su carruaje a la Academia de San Carlos, el Sr. Abad de Guadalupe, D. Antonio Plancarte, y subió al salón donde el Maestro Salomé Pina daba su clase a los alumnos de pintura. Y que bastó presentarse para salir luego el Sr. Pina con el Abad y que fue para realizar la desaparición de los restos de corona que aún se veían. Él, como testigo y discípulo del mencionado Maestro de Pintura, no quería llevarse a la tuma este secreto. Pero no supo el Sr. Académico D. Antonio Pompa y Pompa quién sería la otra persona, a quien igualmente le confió Aguirre el mismo secreto...
En último análisis, puede decirse que si esto fuere verdad, y no un efecto de calentura del pintor Aguirre, lo que borraría Pina, de acuerdo con el Abad de Guadalupe, no fue precisamente la Corona Sobrenatural, porque lo divina está de tal manera impregnado en la trama del ayate, que sería imposible, sólo destruyendo esa parte de la cabeza. Pero como no se notan destrucciones, sino sólo unos como retoques, y aun vestigios de la raya horizontal sobre la frente, lo cual todos pueden ver en una copia fiel a fotocolor y también en blanco y negro del Sacrosanto Original, se concluye que en caso de borrar, no borraron precisamente la Corona Celestial, sino las huellas de la obra de un "nefasto retocador"."
Hasta aquí el p. López Beltrán. ¿Qué podemos añadir sobre esto?
El p. Gabino Chávez, polígrafo, publicó en 1895 su obra Celeste y terrestre o las dos coronas guadalupanas, en la que defiende la tesis de que fue la mano de Dios la que borró la corona (tesis con la que ya dije estar en desacuerdo); y afirma que en 1884 el p. Gonzalo Carrasco hizo una copia de la original, a la que copió sin corona. Y puesto que hasta 1886 se habló de la coronación solemne, no pudo ser la coronación la causa del "borrado de la corona".
Tengo varias interrogantes:
-¿Por qué mentiría el pintor Rafael Aguirre a las dos personas a quienes confió el secreto (Pompa y Pompa, y Castillo y Piña)? ¿Qué ganaba con ello, puesto que ya no estaba vigente la oferta de recompensa del abad Plancarte?
-Pero también, ¿Por qué confesó eso muchos años después, y no en el momento? ¿Qué lo motivó a callar? Ignoro cuándo murió Aguirre, pero fue ciertamente después de 1931, pues ese año hizo una pintura que presidiera el Congreso Nacional Guadalupano.
-¿Por qué nadie pudo probar que Plancarte y Pina fueron los que borraron la corona? Intereses en contra del Abad había, y muchos, por parte de Andrade (ya mencionado como enemigo de Plancarte), y no hubo, sin embargo, demostración ninguna.
Mi opinión, que no conclusión, es que la corona fue pintada por manos humanas, borrada por manos humanas, aunque no necesariamente por el Abad Plancarte. En realidad no hay pruebas positivas de que Plancarte haya estado implicado en el asunto. El testimonio de Aguirre es débil, pues fue hecho en lecho de muerte, ya cuando se puede dudar de la plena capacidad mental, y bajo la duda de que así haya sido, puesto que él no acompañó a Pina y Plancarte a la Colegiata, ni dijo que Pina le hubiera compartido el secreto.
Queda pues, por investigar más a fondo este asunto, pues todavía no está claro.
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