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Investigación Documental sobre la Virgen de Guadalupe

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El Odio del Gobierno hacia la Iglesia de Cristo

Grabado que representa a Juárez con las Leyes de Reforma
indicando la separación entre la Iglesia y el Estado


Hemos seguido minuciosamente la lucha de los fascistas anticatólicos contra la Iglesia, Poinsett, Gómez Farías, Comonfort, etc., haciendo énfasis en Benito Juárez y las llamadas "Leyes de Reforma".
La separación de la Iglesia y el Estado no requería confiscar todos los bienes del clero, ni expulsar a religiosos, ni prohibir las órdenes monásticas; mienten, pues, quienes dicen que las Leyes de Reforma no eran antirreligiosas. Sí lo eran, y leyéndolas se da uno cuenta de ese simple hecho.

NOTA ACLARATORIA: Como católico que soy, estoy de acuerdo en la separación entre la Iglesia y el Estado. También estoy de acuerdo en que los sacerdotes no deben atender más la política que los asuntos espirituales -anotando que hay casos donde la política se introduce en cuestiones morales en las que también es necesaria la voz pastoral de la Iglesia (cosas como el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, etc.)-. Los sacerdotes tienen, como todo ciudadano, derecho a opinar y hasta a intervenir en la política de su país. No me gustaría por ejemplo, que hubiera un Sacerdote ocupando la Presidencia de la República -porque se prestaría al rechazo de las minorías de otros credos-. Pero sí creo que, por ejemplo en el Poder Legislativo tiene que participar un amplio sector representante de la mayoría católica del país. También los católicos son ciudadanos del país y deben tener también el derecho de influir en la política nacional. Y si el Estado quiere que los sacerdotes se abstengan de intervenir en asuntos políticos, entonces el Estado tampoco tiene por qué meterse en cuestiones eclesiásticas, como apropiarse de los bienes del clero, prohibirles el culto público, restringir el número de sacerdotes por estado, prohibirles usar distintivos que los identifiquen, etc.

Para entrar en el tema, tengo que empezar en el momento histórico con que terminé el artículo anterior: El asesinato de Venustiano Carranza y el ascenso al poder del general Álvaro Obregón.
El 24 de Mayo de 1920 protestó como Presidente Provisional Adolfo de la Huerta. Su mandato fue aprovechado por Francisco Villa, quien seguía aun fuera de la Ley, con un pequeño puñado de fieles guerrilleros, ínfimo resto de su gloriosa División del Norte. Villa sabía que no podía esperar nada de Obregón y Calles -acérrimos enemigos suyos-, por lo que le convenía rendirse a De la Huerta. El 28 de Julio Villa firmaba el Acta de Rendición, y se retiraba a la vida privada, cultivando la tierra en su hacienda de Canutillo, en Durango.
En la jornada electoral de septiembre Obregón salió vencedor, y tomó posesión de la Presidencia de la República a partir del 1 de Diciembre. Con Obregón finalmente saldría a relucir, ya en acciones concretas -y no sólo en el papel de la Constitución-, el verdadero ODIO, la verdadera SAÑA, la verdadera AVERSIÓN de los adoradores de la Constitución hacia la Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica.

Durante el gobierno de Obregón se fueron sucediendo hechos cada vez más violentos contra la Iglesia Católica. Voy a citar algunos episodios:


-"No hay otro camino que el de Lenin": Estas palabras estuvieron presentes en discursos que tuvieron lugar con motivo de la elección de Obregón como presidente. Participaban Luis N. Morones, Felipe Carrillo Puerto, Antonio Díaz Lombardo, etc., Y el periódico Excelsior, en su número del 27 de septiembre de 1920 recogía las siguientes palabras del discurso obregonista: "hay que dinamitar el Palacio Nacional, eterna cueva de ladrones y dictadores, volar con bombas el palacio arzobispal y la catedral, nido de víboras, y el palacio legislativo...".
En cuanto empezó el mandato de Obregón, empezó también a tener poder público la Confederación Regional Obrera Mexicana (C.R.O.M.), fundada por Luis N. Morones, organización que intentaba controlar a las masas mediante el discurso populista. Sería la C.R.O.M. la encargada de ejecutar en muchas ocasiones atentados contra la Iglesia.


-Estalla una bomba en el Arzobispado de México: El día 6 de Febrero de 1921 estalló un cartucho de dinamita en la puerta de la casa habitación del arzobispo de México. Mons. José Mora y del Río. El prelado no estaba en esos momentos, y no hubo víctimas. El atentado había sido realizado por socialistas, y para todos fue un secreto a voces que la C.R.O.M. estaba detrás de ellos. Dado que el arzobispo se había expresado desfavorablemente sobre el Comunismo, la reacción católica no se hizo esperar. Hubo una intensa manifestación cívica, descrita por la publicación Juventud Católica en su número de octubre:

"La Unión de la A.C.J.M. del Distrito Federal organizó, para la noche del martes 8 de Febrero, una manifestación popular para protestar contra el atentado bolchevique, de que se intentó hacer víctima al Ilmo. Sr. Arzobispo de México, Dr. D. José Mora y del Río.
Bien delineados todos, en correcta formación, inicióse el avance hacia el centro de la ciudad, llevando desplegados cartelones alusivos. En el primero lucía nuestro glorioso distintivo con la siguiente leyenda: Unión Regional del D.F.- A.C.J.M., en los siguientes se leían frases como éstas: La juventud católica ama, respeta y defenderá a sus Prelados; la sociedad protesta contra los atentados dinamiteros, etc."


El presidente Obregón se limitó a declarar que el atentado era consecuencia de las declaraciones de Mons. Mora y del Río contra el socialismo, a cuyos fanáticos debía atribuirse el ataque.


-La insignia bolchevique en la Catedral de Guadalajara: Con motivo de la celebración del 1 de Mayo, un grupo de socialistas se manifestó en Guadalara, la capital de Jalisco, al llegar a la Catedral dieron rienda suelta a su odio a la Iglesia, y trepándose a las torres, plantaron la bandera rojinegra sobre el pórtico central de la Catedral Tapatía.

Al momento reaccionaron algunos acejotaemeros que contemplaban la escena, indignados, y Miguel Gómez Loza, seguido de unos compañeros, subió de inmediato y entre jalones y forcejeos con los socialistas, quitó la bandera bolchevique y aun se dio tiempo de hacerla jirones, pisotearla y arrojarla a la multitud. Después de ser acosado por los furiosos comunistas, pudo salir casi ileso.

Todo esto demostraba al gobierno que la sociedad no permitiría que se atacara impunemente a la Iglesia: Atacar a la Iglesia era Atacar al Pueblo. Para mayores pruebas de esto, cuando el 4 de Junio explotó una bomba en la residencia del Arzobispo de Guadalajara, Mons. Jesús Orozco y Jiménez, los jóvenes de la A.C.J.M. organizaron una protección especial para el arzobispo.


-Policía y comunistas atacan a los católicos de Morelia: Desde el 21 de septiembre de 1920 era gobernador de Michoacán Francisco J. Mújica, de quien ya hemos señalado su actitud anticlerical siendo diputado constituyente; él había tenido problemas con el pueblo moreliano al querer ocupar un Colegio Teresiano. Pero el principal problema acaecido en Morelia ocurrió el día 8 de Mayo de 1921, cuando un contingente de socialistas llegó en manifestación al zócalo de Morelia, gritando insultos contra la Iglesia, y llevaron su audacia al punto de subir a las torres de la Catedral para tocar las campanas y enarbolar la bandera rojinegra, símbolo del Bolchevismo, en una de las torres.
Poco después de semejante impertinencia, un obrero perteneciente a la A.C.J.M. (Asociación Católica de la Juventud Mexicana) -Joaquín Cornejo-, subió y arrancó la bandera; por la tarde unos socialistas allanaban la Catedral en busca del sacristán, a quien culpaban del "monstruoso crimen" de haber quitado la bandera, maltratando un cuadro de la Virgen de Guadalupe e hiriendo al sacristán. Las Damas Católicas de Morelia organizaron una manifestación de desagravio, pero la autoridad no les prohibió realizarla, con el pretexto de que tal manifestación "violaba la Constitución por ser acto de culto externo", y el resultado fue una manifestación hecha por la A.C.J.M. el 12 de Mayo.

La marcha inició a las 3:00 de la tarde, encabezada por varios líderes acejotaemeros, entre ellos Rómulo González Figueroa, Joaquín Cornejo y Julián Vargas. Yendo sobre la Calzada de Guadalupe, dando vivas a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe, les salió al encuentro un contingente policiaco mandado por Vicente Goyt, quien les dió orden de dispersión, y como siguieran avanzando hizo un tiro de revólver, y se entabló un confuso combate, varios acejotaemeros sacaron a relucir armas de fuego y se agarraron a balazos con los atacantes. Julián Vargas fue acribillado cuando él ya había vaciado su pistola. Murieron también Cornejo y González Figueroa. Los homenajes fúnebres fueron hechos por el obispo auxiliar Luis María Martínez. Murieron 6 manifestantes y un socialista. El 13 de Mayo un grupo de comunistas entró al Palacio Legislativo en la ciudad de México, en protesta por la muerte de su compañero en Morelia, dando vivas al Bolchevismo Ruso, y haciéndoles eco los diputados Soto y Gama y Aurelio Manrique.


-Asalto de los comunistas al Centro de Estudiantes Católicos Mexicanos: El 1 de Mayo de 1922, en la Ciudad de México celebraron los socialistas una manifestación, canalizada a través de la "Confederación General de Trabajadores". Los manifestantes se detuvieron frente a la Legación Española para insultar a España y al embajador.
Enfrente de la Legación se encontraba el Centro de Estudiantes Católicos Mexicanos, donde sólo se encontraban unos 25 miembros. En la calle, los rojos empezaron a lanzar insultos al clero y a los "mochos" de la A.C.J.M.; profirieron amenazas contra el gobierno español, los obreros independientes y el rey Alfonso XIII, y luego se situaron frente a la Casa de los Estudiantes.

Según consigna el diario La Raza, entre los gritos que empezaron a lanzar estaban "¡Muera el Clero! ¡Mueran los católicos!", y los estudiantes respondieron echando vivas a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe. Uno de los oradores comunistas propuso entonces tomar por asalto la Casa, y excitados, los bolcheviques iniciaron el ataque. La policía observaba a cierta distancia, sin hacer nada, y empezó una breve lucha donde se intercambiaron disparos y pedradas; uno de los jóvenes católicos, Luis Segura Vilchis, se puso a arrojar ladrillos contra los invasores. El líder de los acejotaemeros, René Capistrán Garza, se dio cuenta de que la desventaja numérica les iba a resultar fatal, y cuando los comunistas lograron entrar, forzando el zaguán de la entrada, Capistrán ordenó la retirada, y los estudiantes escaparon por las azoteas vecinas.
Furiosos al no encontrar a nadie, y no teniendo en quien satisfacer su clerofobia, los comunistas prendieron fuego a la escalera, rompieron todo lo que encontraron, y apuñalaron salvajemente un cuadro de la Virgen de Guadalupe. Este cuadro ahora se llama Guadalupana Mártir, y fue donado a la agrupación Integrismo Nacional por el p. Bernardo Bergöend, fundador de la A.C.J.M.

Este ataque contra los católicos tuvo sus efectos, miles de volantes de protesta repartidos por la A.C.J.M. por toda la ciudad, y el Comité Regional Juventud Católica de Jalisco envió un telegrama de protesta a Obregón, denunciando la inacción y pasividad de las autoridades ante la evidente violencia comunista, firmada por su presidente Anacleto González Flores.


-El incidente del Cerro del Cubilete: El 11 de Enero de 1923 tuvo lugar un evento importante ubicado en el Cerro del Cubilete, ubicado cerca de Silao, Guanajuato. En solemne ceremonia, el delegado apostólico, Mons. Ernesto E. Filippi, bendijo la primera piedra para un gran monumento a Cristo Rey que iba a construirse allí por iniciativa del obispo de León, Mons. Emeterio Valverde.
El hecho escandalizó a los comunistas, entre ellos la sindicalista española Belén de Zárraga, quien al frente de la "Liga Anticlerical Mexicana", protestó contra la Iglesia, diciendo que el acto del Cubilete era violatorio a la Constitución. El gobierno de Obregón consideró que Filippi había incurrido en violación del artículo 24; pero el gobernador de Guanajuato, Antonio Madrazo, aseguró que el acto se había llevado a cabo en una propiedad privada y no podía ser considerado "acto de culto público".

Obregón no atendió razones, y el Secretario de Gobernación, Plutarco Elias Calles, giró un oficio a la Policía que decía:

"Sírvase librar orden a quien corresponda a efecto de que el señor Ernesto E. Filippi abandone el territorio nacional en el perentorio plazo de tres días, contados desde el que se le haga la notificación correspondiente".

Los arzobispos extendieron una nota de protesta el 15 de Enero. A su vez Obregón respondió en una carta el 27 de Enero, en la cual, eludiendo tocar el punto concerniente a Mons. Filippi, regañó al clero y a la Iglesia, achacándoles falta de cooperación hacia la Revolución, diciendo que el programa de su gobierno era "esencialmente cristiano". Los arzobispos respondieron que con eso sólo, Obregón admitía la personalidad de la Iglesia -cosa que la Constitución no hacía-. A su vez el cardenal Gasparri, Secretario de Estado de Pío XI pidió al gobierno mexicano que no expulsara a Filippi sino hasta comprobar plenamente violación constitucional por parte del prelado. La respuesta de Relaciones Exteriores fue que eso estaba "perfectamente comprobado", y que se mantenía la resolución: Así fue expulsado el delegado apostólico de México. ¡He ahí la "tolerancia" y la "libertad" que prometían los Jacobinos!
Ese gobierno no era "representante" del pueblo, sino ENEMIGO del pueblo.


-El Congreso Eucarístico Nacional: Por iniciativa del cura de Tlalpan, Antonio Sanz Cerrada, se dio impulso a la idea de celebrar un Congreso Eucarístico Nacional. El 20 de Marzo de 1923 los obispos del país dieron el Edicto Pastoral por el cual se acordaba la celebración del Primer Congreso Eucarístico Nacional, programando su celebración para Febrero de 1924, siendo el presidente de la Comisión Organizadora Mons. Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Michoacán, y Mons. Emeterio Valverde Téllez, obispo de León, vicepresidente.
De inmediato la A.C.J.M. externó su apoyo al Episcopado, y se dedicó a promover el Congreso, organizando además dar facilidades a los participantes para asistir. Debido a la rebelión militar de Adolfo de la Huerta, el Congreso Nacional no empezó sino hasta el 5 de octubre de 1924, cuando dio comienzo la reunión. El éxito del Congreso fue inmenso; hubo conferencias, aplausos, discursos que entusiasmaron a los católicos.

El fervor religioso despertado por el Congreso Eucarístico era un gancho al hígado para los anticlericales, y el presidente Obregón lo recibió como un desafío de los católicos, quienes lejos de doblar la cabeza por el incidente del Cubilete, proclamaban abierta y estruendosamente la Majestad de Cristo.
Así pues, Obregón extendió un comunicado a Eduardo Delhumeau, Procurador General de la República, denunciando al Congreso y a sus participantes por "violar las Leyes de Reforma, con actos de culto externo", añadiendo que el Ejecutivo estaba obligado a cumplir las leyes -aunque fueran enemigas del pueblo-, y poco después se impartían sanciones a los empleados públicos que hubieran colocado imágenes en sus casas con motivo del Congreso: Ni más ni menos que represión por cuestiones religiosas.


-El gral. Calles, presidente de la República: El 5 de Octubre de 1924 el general Plutarco Elias Calles fue declarado Presidente Constitucional de México, mientras que el ex-presidente Obregón se retiraba a Sonora a la vida privada. Durante su gobierno se recrudeció la ofensiva contra la Iglesia.
El 7 de Febrero de 1925 el Procurador de Justicia de Veracruz consignó al arzobispo de México, Mons. Mora y del Río por haber sido recibido con un arco de flores por la población de San Andrés Tuxtla al visitar al obispo de Tehuantepec. Para el Procurador, esto era "acto de culto público" (!!!).
El 7 de Abril del mismo año llegó a México D. Serafín Antonio Cimino, delegado apostólico; quien luego de un viaje por motivos de salud a Estados Unidos, al querer regresar se encontró con que le prohibían la entrada. El Papa Pío XI dirigió una carta de protesta llamada Paterna sane sollicitudo, y nombró entonces delegado apostólico al Rvmo. Dr. D. Jorge Caruana. El 16 de marzo empezó su ministerio, pero el 16 de mayo fue expulsado por Calles.
Poco a poco se avecinaba un verdadero rompimiento entre el Gobierno y el Pueblo.


-El "Iglesia" Cismática del "Patriarca" Pérez: La mayoría de los anticlericales tienen la tendencia de creer que los católicos son muy incultos e ignorantes en gran parte, y por lo mismo, fáciles de engañar con demagogia y montajes teatrales.
Calles y sus compinches socialistas quisieron probar suerte, y Luis N. Morones, Secretario de Industria y Comercio, fraguó crear una Iglesia Nacional Mexicana, dependiente del gobierno y que pudiera sustituir a la Iglesia Universal dependiente de Roma.
Para instrumento de este Cisma, eligieron al sacerdote José Joaquín Pérez Budar, originario de Juxtlahuaca, Oax., de quien se sabe estuvo en contacto con Eduardo Sánchez Camacho, quien siendo obispo de Tamaulipas se separó de la Iglesia; entre otras cosas hablaban de una iglesia mexicana independiente.

El 12 de febrero de 1925 -por la noche- un grupo de hombres armados de la C.RO.M. se presentaron en el templo de La Soledad de Santa Cruz; con ellos iba José Joaquín Pérez y otro sacerdote, Luis Manuel Monge. Exigieron al párroco Alejandro Silva la entrega del templo. El párroco, impotente, tuvo que retirarse de ahí. A partir de entonces Pérez se adjudicó el título de "Patriarca de la Iglesia Católica Mexicana", dirigiendo un oficio al Presidente Calles pidiéndole que respaldara su posesión del templo.

Los católicos recibieron la noticia con indignación, y al día siguiente se presentó una multitud en La Soledad, y al abrirse las puertas del templo, el pueblo en masa entró a sacar a los invasores. Pérez y Monge tuvieron que encerrarse en la sacristía para escaparse, mientras llegaba la "ayuda" del gobierno.
Se presentaron ahí la policía y los bomberos, y a manguerazos y por la fuerza obligaron a los católicos a retirarse. Afuera del templo los fieles lanzaban piedras contra los bomberos, hubo disparos también. Calles giró órdenes a la Inspección de Policía para dar garantías a los cismáticos.
Los católicos se adelantaron a los cismáticos, y de inmediato organizaron protección a otros templos de la ciudad, de manera que cuando los cismáticos quisieron arrebatar los templos de la Santísima Trinidad, San Pablo y La Palma, fueron duramente rechazados. Había protestas en la prensa y por toda la ciudad, y para calmar tanta inestabilidad, el 24 de Febrero Calles declaró expropiado el templo de La Soledad, al que destinó para biblioteca, y entregó a los cismáticos el templo de Corpus Christi en la avenida Juárez, el cual había sido expropiado mucho antes: Ahí inició el "Patriarca" Pérez su "Iglesia" Cismática.

Los obispos y el Papa condenaron el cisma, en la misma carta Paterna sane sollicitudo Pío XI denuncia cómo el gobierno callista reprimía a los católicos al tiempo que apoyaba a los cismáticos, en un edicto del 25 de Febrero, Mons. Mora y del Río declaraba cismática y herética a la secta de Pérez, absteniéndose de excomuniones, y pidiendo al pueblo oraciones por el arrepentimiento de los sacerdotes apóstatas. El 28 Monge renunció a la Iglesia Cismática y regresó a España.

De todos modos el intento de Cisma nunca tuvo mucho éxito. El "Patriarca" Pérez murió el 9 de Octubre de 1931, antes de morir tuvo tiempo de abjurar de sus actividades cismáticas. Sus adeptos no le sobrevivieron mucho, y el 16 de Julio de 1932 el gobierno volvió a hacerse cargo del templo de Corpus Christi en vista de que los cismáticos se habían extinguido.


-El presidente Plutarco ataca a la Iglesia: Al protestar como presidente de la República, el 30 de Noviembre de 1924, el general Plutarco Elias Calles dijo: "Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando por el bien y prosperidad de la Nación; y si así no lo hiciere, que la Nación me lo demande".

Pronto, efectivamente, la Nación iba a demandarle que respetara la Fe de la mayoría. Calles se dispuso a forzar el cumplimiento estricto del artículo 130 constitucional, y los hechos se sucedieron progresivamente.
El 4 de Febrero el arzobispo Mora y del Río declaraba:

"La doctrina de la Iglesia es invariable, porque es la verdad divinamente revelada. La protesta que los prelados formulamos contra la Constitución de 1917 en los artículos que se oponen a la libertad y dogmas religiosos, se mantiene firme. No ha sido modificada, sino robustecida, porque deriva de la doctrina de la Iglesia. El episcopado, clero y católicos, no reconocemos y combatiremos los artículos 3º, 5º, 27º y 130º de la constitución vigente. Este criterio no podemos, por ningún motivo, variarlo sin hacer traición a nuestra fe y a nuestra religión".

Evidentemente tales declaraciones tenían que exacerbar a los anticlericales, y el día 6 la Procuraduría General recibía una consignación contra el arzobispo. El gobierno respondió clausurando los siguientes establecimientos católicos: el Colegio Francés, Madres Reparadoras, La Rosa del Tepeyac, Sagrado Corazón, Verbo Encarnado, Colegio Franco Mexicano, San Juan de la Cruz, Las Monjas de la Cruz, La Visitación, Convento de Franciscanos, Colegio Teresiano, Casa Cural, Parroquia de Coyoacán, Asilo del Buen Pastor, Convento de las Madres Adoratrices, Convento de Capuchinas, entre otros.
El 23 del mismo mes unos agentes de gobierno se presentaron en el templo de la Sagrada Familia para -según ellos- "hacer un inventario de los objetos del templo". Cuando los fieles llegaron y encontraron cerrado el templo, pensaron que iba a ser clausurado, y una gran cantidad de gente se congregó en la calle afuera del templo. Por órdenes superiores acudieron los bomberos y la gendarmería montada a dispersar a los manifestantes y a clausurar el templo.
Se añadió a esto la expulsión del delegado apostólico Jorge Caruana, la protesta contra las leyes por el obispo de Huejutla, Mons. José de Jesús Manríquez y Zárate, a quien se apresó y luego se le dio libertad condicional. El 21 de junio fueron aprehendidos los tres principales líderes de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa -organizada por acejotaemeros-, René Capistrán Garza, Rafael Ceniceros Villarreal y Luis G. Bustos. Su delito había sido firmar una hoja distribuida por la Liga donde se protestaba contra la tiranía del gobierno. La ruptura estaba cerca.


-El fascismo de la Ley Calles: En Julio de 1926 las cosas se veían desalentadoras, y una crisis entre la Iglesia y el gobierno ya parecía inevitable.
Lo que detonó la ruptura fue la famosa Ley Calles, expedida por el presidente y publicada el 14 de Junio con el título de "Ley que reforma el código penal para el distrito y territorios federales sobre delitos del fuero común y para toda la república sobre delitos contra la Federación". Ahora pasemos a ver de qué trataban algunos artículos de dicha "ley":

Artículo 1.- Todos los ministros de religión deben ser mexicanos de nacimiento, y la pena a los violadores será de 500 pesos de multa o 15 días de cárcel. El Ejecutivo tiene la prerrogativa de expulsar del país a los transgresores.

Artículo 3.- Nadie puede enseñar religión en ninguna escuela primaria, ni aun en las particulares, con la misma multa de 500 pesos o 15 días de cárcel a los transgresores.

Artículo 4.- Prohibición a los ministros de culto de abrir o dirigir una escuela primaria, ni enseñar en una.

Artículo 6.- Se prohiben en México los votos religiosos, se decreta la disolución y supresión de todo tipo de monasterios, conventos o comunidades religiosas.

Artículo 7.- Prohibido para cualquiera animar a otro a hacer votos religiosos.

Artículo 8.- Seis años de prisión a todo ministro de culto que afirme que los artículos de la Constitución no obligan a la conciencia.

Artículo 10.- De 1 a 5 años de prisión a cualquier ministro de culto que critique en público o en privado cualquier artículo constitucional.

Artículos 14 y 15: Supresión de la libertad de prensa en materia religiosa.

Artículo 17: Prohibido hacer actos de culto afuera de los templos.

Artículo 18: Prohibido a los sacerdotes, frailes o monjas para portar vestidos o hábitos que los distingan como miembros del clero.

Artículo 19.- Todos los ministros de culto están obligados a registrarse en las oficinas del gobierno para que se le dé licencia de actividades, como establece el artículo 130 constitucional.

Artículo 22.- Todo lo que son templos, casas curales, residencias episcopales, seminarios, asilos y colegios religiosos dejan de ser suyos y ahora son del gobierno federal, quien determinará qué hacer con ellos.

¿Y a todo esto cómo se le llama? ¡ODIO, DELIRIO ANTICRISTIANO, TIRANÍA ANTIRRELIGIOSA, FASCISMO! ¿Es lógico pedir que un pueblo soporte a semejantes ejemplares como gobernantes?
Pocas veces en la Historia han existido leyes tan duras contra la Fe Cristiana -según las cuales ser sacerdote era igual a ser criminal-, en un pueblo mayoritariamente cristiano, hecha por un hombre inicuo, uno de los peores tiranos de la Historia.


-La suspensión de cultos y el inicio de la Cristiada: La promulgación de la Ley Calles fue la gota que colmó el vaso. Esa nueva ley, en pocas palabras, desconocía a la Iglesia el simple derecho de existir, y le quitaba modo y medios de formar sacerdotes y religiosos.
El Episcopado Mexicano ya no puede más, y mediante una Carta Pastoral anuncia la suspensión de cultos en todas las iglesias del país a partir del 31 de Julio, diciendo así:

"Nos, los Arzobispos y Obispos que suscribimos a nuestros venerables cabildos, a nuestro venerable clero secular y regular, y todos los fieles de nuestra amada Diócesis; salud, paz y bendición de Nuestro Señor Jesucristo.
Venerables hermanos y amados hijos:
En la imposibilidad de continuar ejerciendo el ministerio consagrado según las condiciones impuestas por el decreto, después de haber consultado con Su Santidad Pío XI y obtenida su aprobación, ordenamos que desde el día treinta y uno de julio del presente año, hasta que dispongamos otra cosa, se suspenderá en todos los templos de la República el culto público que exija la intervención del sacerdote.
Dejamos los templos al cuidado de los fieles y estamos seguros que ellos conservarán con toda solicitud los santuarios que heredaron de sus mayores o los que a costa de sacrificios consagraron y construyeron y consagraron ellos mismos para adorar a Dios.
Fiad en nosotros, amados hijos, como nosotros fiamos en vuestra lealtad inquebrantable y todos confiamos en Dios, esperemos mucho, dijo hace poco el Sumo Pontífice, de Nuestra Señora de Guadalupe. A veces parece que duerme el Divino Piloto, pero siempre acude en el momento oportuno para consolar a los que en Él confían.
Por último os impartimos de corazón nuestra bendición pastoral en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Dada el 25 de Julio de 1926.
José, arzobispo de México, Martín, obispo de Yucatán, Leopoldo, arzobispo de Michoacán, Francisco, arzobispo de Guadalajara, Juan, arzobispo de Monterrey, Rafael, obispo de Veracruz, Pascual, obispo de Tabasco, ...


La noticia de la suspensión de cultos conmovió al pueblo católico, y de inmediato se hicieron largas filas en las iglesias esperando recibir los sacramentos, bautismos, confesiones, la Eucaristía, la Confirmación, el Matrimonio, antes del día señalado por los obispos. Los sacerdotes tuvieron que hacer un esfuerzo extraordinario para atender sin interrupción a las multitudes que acudían a los templos.

A partir del 1 de Agosto deja de haber cultos, los templos están desiertos, el sagrario vacío, y los católicos abrirán dos frentes contra el gobierno: la rebelión armada (Guerra Cristera) y la acción civil (Liga Defensora Religiosa). A este movimiento es a lo que se llamó Cristiada.
Antes de iniciar el siguiente tema, me gustaría aclarar algo. En algunos libros de Historia he visto que se quiere dar la impresión de que la Iglesia y el Gobierno tuvieron igual parte de culpa en el conflicto, y que la imprudencia del clero permitió el estallido de violencia. Para juzgar esto, no hay nada mejor que leer una entrevista que sostuvo el Presidente Calles con el obispo michoacano Leopoldo Ruiz y Flores y el obispo tabasqueño Pascual Díaz, el 21 de Agosto de 1926, todavía intentando solucionar el problema por medio de la razón y el diálogo. No podía ser -como dice Jean Meyer-, más moderada y condescendiente la posición de los obispos:




ENTREVISTA DEL PRESIDENTE CALLES CON LOS OBISPOS DE MICHOACÁN Y TABASCO




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