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Investigación Documental sobre la Virgen de Guadalupe

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Canción de "Las Glorias de Querétaro"

Por Carlos de Sigüenza y Góngora
(1680)



Embarazo del aire,
de Querétaro nobles suspensiones,
sin mendigar a Europa perfecciones
ni recelar del tiempo algún desaire,
yace un galante Templo
donde airosa contemplo
la perfección en término sucinto
del volado Arquitrabe al bajo Plinto.

Su estructura excelente,
informada con mórbida blandura,
es bella emulación de la luz pura,
augusta envidia del ardor fulgente
de ese ardiente Topacio
que en el azul Palacio
es Monarca de luces, cuya gala
bárbaro aluda el Oriental Bengala.

En todo majestuoso,
airosamente por el aire sube
a coronarse de volante nube;
¿qué digo?, pues advierto que es ocioso,
cuando sin osadía
en presencia del día
del mismo Atlante en competencias bellas
en sus hombros sustenta a las estrellas.

Y aun antes que a los montes
del sol saluden los templados rayos,
alma luciente de purpúreos mayos,
siendo Atalaya de esos horizontes
merecen sus alturas
del sol las luces puras;
y a vista de su luz la blanca aurora
nieve retamas y jardines dora.

Su elevación corona
esa Diosa vocal, esa parlera
alma del tiempo, vida de la esfera,
que con augusto resplandor tachona,
bien sea el ardimiento
que a círculos del viento
excede en prontitudes, o bien sea
quietud que informa suavidad hiblea.

De su canoro labio,
dulce atractivo de peñascos broncos,
imán amante de caducos troncos,
y aun de culta Deidad modelo sabio,
percibo dulcemente
con pecho reverente
estas voces que pueden por suaves
aumentar del abril las mudas aves.

Este que a la memoria
dulce es trofeo, mármol levantado
altamente, se atiende consagrado
no a efímero esplendor, no a leve gloria,
cuando es a la triunfante
Reina del sol radiante;
bien que corto sitial de gloria ardiente,
o auge de luz, o eclíptica luciente.

Esa que a ti, divina
gloria de Guadalupe soberana,
no con dispendios de la pompa vana
se te consagra Casa peregrina,
cuya armónica planta
a tanto se adelanta,
que en sus líneas pudiera con desvelo
pautar su simetría al mismo cielo.

¡Qué mucho, cuando noble
es de este Empíreo de sus luces puras
la que al vago sistema de criaturas
asilo es de refugio siempre inmoble;
aun donde entre fierezas
de montuosas malezas
quiso que eterna Primavera ocupe
su cariño en Indiano Guadalupe!

Pero ya es transladado
su religioso culto donde en pomas
Amaltea ministra los aromas,
que en Querétaro opimo ha vinculado
como Reina de Flora,
donde en dudosa aurora
de la rosa y clavel el humor frío
se refina en carmín siendo rocío.

A mercedes gloriosas
de Don Fray Payo Enríquez de Ribera
goza los complementos, que no viera
en carreras de siglos numerosas,
sirviendo su influencia
de diaria asistencia
por quien blasona aquesta Casa santa
de tanta perfección, de pompa tanta.

¡Oh, cuánta gloria! ¡Oh, cuánta
debe la gratitud tierna memoria
a quien ese cariño ejecutoria
con tanta rectitud, con virtud tanta,
que es debido que sea
de la Olímpica Astrea
gloriosa sucesión, cuando del cielo
político es equívoco su celo.

Este pues, cuyo imperio
del Monarca Español substituído
ya en el Propiciatorio, ya admitido
de Numas graves en concurso serio;
cuando en el occidente
ilustra el sol caudente,
dirige con amor, con paz alterna,
porque Minerva y Palas la gobierna.

Este pues de Ribera
adulto resplandor, estimulado
del amante, del próvido cuidado
con que glorioso anima la alta esfera
del clero religioso,
cuyo culto piadoso
vota a María con afecto noble
de su amor cariñoso primer moble.

Pequeña providencia
fuera sólo tener la ejecutoria
para que se erigiese esta memoria
a la perpetuidad de la existencia;
por eso con gloriosa
prontitud generosa
de su imperio a la voz dulce y suave,
se abrió el cimiento y se cerró la clave.



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Bibliografía:



PEÑALOSA Joaquín Antonio, Flor y Canto de Poesía Guadalupana, Edit. JUS, 1a. Ed. 1987