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Investigación Documental sobre la Virgen de Guadalupe
-www.luxdomini.com-

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Daniel Sapia versus La Virgen de Guadalupe



Puntos antiguadalupanos de Sapia:

-Algunos sitios web católicos, al hablar de episodios relacionados con la tilma,
externos a ella, difieren en los detalles de los mismos.
-Cita el argumento de G. Icazbalceta referente al silencio del Excmo. Zumárraga.
-"Idolatría disfrazada" que habría causado la antigua devoción a la Tonantzin del Tepeyac.
-La imagen ha sido restaurada.





-Las palabras del sr. Sapia se colocan en COLOR AZUL y en Cursivas


“Pedir pruebas fehacientes con tono soberbio”.
Así define Daniel Sapia lo que yo hice durante nuestro intercambio, el cual lo llevó a hacer una compilación de sus "descubrimientos", publicándolos en su sitio web anticatólico.
Efectivamente yo pedí pruebas fehacientes, aunque lo que es “el tono” en el que las haya pedido, corresponde a la libre discusión.

El intercambio que sostuvimos estuvo un tiempo en el Foro de publicación, pero luego por motivos técnicos fue borrado junto con otros temas. Además de ser un tanto unilateral en su exposición, Sapia concedió una calmosa indiferencia a la información que se le proporcionó sobre los análisis científicos de Tonsmann, Callagan y Smith. Me pedía los informes completos y originales de los científicos que yo citaba, tachando de insuficientes las referencias de los sitios web que yo utilicé como fuentes.

Creo que ambos nos enfrascamos tanto en la discusión, que pronto, buscábamos cómo refutarnos mutuamente. En esto Sapia llevó la mejor parte, reconozco que él ganó aquel debate.

Desde aquel encuentro, Sapia y yo mantenemos relaciones algo tensas, ciertamente no-amistosas, y Sapia incluso sugirió en su sitio, que mi "odio e impotencia" en contra suya, se remontaban, precisamente, a nuestro debate sobre la Virgen de Guadalupe.
Puntualicemos algo antes de entrar en materia:
Yo no tengo ni tuve nunca, "actitud de odio" hacia él. Yo puedo ser agresivo, pero por impulso, no odio, y gracias a Dios, en toda mi vida no he sentido nunca algo que pueda calificarse como ODIO.
Cuando Sapia y yo debatimos, ambos utilizábamos seudónimos para nuestro debate, y yo no supe que mi interlocutor era Daniel Sapia, sino bastante tiempo después del debate sostenido. Mi actitud hacia él -que reconozco fue ofensiva y ahora es poco amigable pero cortés- no tuvo lugar cuando debatimos sobre la Virgen de Guadalupe.





¿Qué argumenta Sapia?
-Las discordancias en webs católicas-



Lo que Sapia hizo es buscar la información que ahora publica en su sitio web, tomándola por "pruebas fehacientes", contra el hecho guadalupano. Me presentó algunos argumentos y posteriormente los ordenó, para exponerlos en su página web, donde están publicados ahora, acompañados con una Recomendación para leer dicha exposición, y con una nota donde Sapia me "agradece" el haber influido en que él proporcionara su crítica antiguadalupana.


Clic aquí para leer el artículo de Daniel Sapia
"La Virgen de Guadalupe -4 interesantes consideraciones-"


Lo que expone Sapia

Dice al principio:

RELATOS DIVERGENTES
que rodean a la historia de la milagrosa imagen de la Virgen de Guadalupe


Pero esto es erróneo. Los relatos divergentes corresponden a hechos que ocurrieron mucho después del milagro.
El origen de la tilma se remonta al siglo XVI, mientras que los hechos que él expone, relatados divergentemente en webs católicas, corresponden a los siglos XVIII y XX.
En sí, lo que es historia de la imagen -de la IMAGEN, no de la sola TILMA-, es UN SOLO RELATO, basado centralmente en el Nican Mopohua, y sobre el mismo nunca he leído relatos divergentes. Sapia, al menos, no expone ningunos.


episodio del
Ácido derramado sobre la imagen de la tilma en 1791


El suceso correspondería a finales del siglo XVIII, cuando la tilma se remonta al primer tercio del siglo XVI, es decir, más de 200 años antes del asunto del ácido derramado.

Además, el hecho de que se narre de manera distinta lo ocurrido en 1791, ¿Prueba algo contra la tilma en sí?
Me gustaría saber QUÉ, es lo que prueban estos relatos divergentes. Lo más que podrían probar, es que no hubo milagro del ácido, pero no demuestran nada contra el milagro guadalupano y la aparición de la Virgen en el Tepeyac.


Los científicos que analizaron la tilma dicen, en base a sus estudios, que la pintura utilizada “no es de este mundo”. Sin embargo, a pesar de los restos de la sustancia derramada que seguramente habrá quedado, no se ponen de acuerdo en el tipo de ácido del que se trata...

En toda mi investigación, no he podido encontrar informes científicos sobre el tipo de ácido que se derramó en la imagen. Esto me hace suponer que no han habido análisis científicos dedicados a analizar las huellas del ácido para determinar su composición química.

Por lo demás, la plata se limpia con aguafuerte, que es Ácido Nítrico (HNO3), rebajado con Agua. Deduzco de ello que era Ácido Nítrico el que se derramó en la imagen.


Sapia expone posteriormente 10 fragmentos tomados de distintos sitios web católicos, acerca del asunto del ácido, insistiendo en diferencias sobre: la naturaleza química del ácido derramado, la forma en que se se derramó, y los efectos que pueden observarse en la tela.

Por distintos que sean estos modos de narrar lo del ácido, ¿QUÉ PRUEBAN CONTRA LA TILMA MISMA, pregunto yo?


episodio de la Bomba colocada en Noviembre de 1921

Lo más destacable es que afirman que "los cristianos católicos dieron gracias a Dios de que ese atentado confirmaba la providencia amorosa sobre María de Guadalupe..." porque el cuadro (incluso el ordinario vidrio) no sufrieron daño con la explosión.
Ahora, nótese cuán extraña es la "providencia amorosa", que preserva una representación de María (el cuadro) pero no preserva una representación de Cristo (el crucifijo de bronce).


Comentaremos algo sobre esto: Sin duda Sapia advertirá diferencia entre una imagen de María hecha milagrosamente por Dios, y una representación de Cristo hecha por el hombre.
De ahí que no haya dificultad en admitir que la Providencia protege a una representación de María (de origen divino), sin tener que proteger a una representación de Cristo (de origen humano).

Sobre el suceso de la bomba colocada en la basílica, en 1921, Sapia también expone diferencias en el episodio, como lo narran varias webs católicas. En especial, quién fue el autor del atentado y su ocupación, de qué material es el crucifijo dañado, y la forma en que dicho crucifijo se dañó.

Nuevamente, ¿Qué prueban contra la tilma dichas divergencias al narrar el episodio de 1921??


Sapia insiste en el asunto María-Cristo, descuidando momentáneamente el asunto Guadalupe:

"La imágen de María no sufrió daños", pero la imagen de Cristo si. De ser esto cierto... ¿pudo haber sido Dios quien preservó el ícono de María -incluso preservó a su ordinario vidrio protector- pero descuidó el de la representación de la muerte de Su Hijo ...?

Ya se ha comentado esto: Sí pudo ser Dios quien protegiera una obra original suya, sin sentirse obligado de proteger una obra humana.



Las divergencias sobre el episodio
de la bomba en 1921






No es una teoría, sino un hecho, que el 14 de noviembre de 1921 estalló un cartucho de dinamita en la Basílica de Guadalupe. Las circunstancias históricas de dicha explosión se tratarán más ampliamente en un capítulo dedicado a la Persecución Religiosa de los años de 1917 a 1940, en contra de la Iglesia Católica de México.

Las divergencias mencionadas por el sr. Sapia tienen su origen en datos inexactos, o en falta de información, pero el suceso realmente ocurrió, como consta en las noticias y en los diarios. A este hecho se refieren prácticamente todos los libros de historiadores acreditados que tratan el tema de la Persecución Religiosa y la Guerra Cristera.

Ahora bien, entre las "divergencias" mencionadas por Sapia, hay algunas que NO LO SON, como vamos a ver. En base al relato del episodio que proporcionan 10 sitios web distintos, Sapia elabora la siguiente tabla comparativa:

autor

del atentado

ocupación

del autor

Ubicación de

la bomba

daño en la cruz material de
la cruz

Lucio

o

Luciano

Pérez

Pedrero, Obrero bajo el cuadro doblada en arco bronce
Anarquista español
Empleado del Presidente a escasos
metros de
la urna
retorcida y desfigurada latón

Juan Esponda

Taquígrafo del
Gral. Obregón
hierro

desconocido

desconocido deformada


El nombre del autor del atentado: Para este punto prefiero remitir al lector a un estudio más detallado, donde justamente se estudia el nombre del individuo que atacó la Basílica el 14 de noviembre de 1921: http://guadalupe.luxdomini.com/guadalupe_atentado.htm

La ocupación del autor del atentado: Comentaré únicamente las ocupaciones de Luciano Pérez: Sapia cita tres: Obrero (pedrero), Anarquista español, y Empleado de la Presidencia (para ser exactos, de la Secretaría Particular de la Presidencia).
Comento: "Anarquista español" NO ES UNA OCUPACIÓN. Lo de anarquista se refiere a su ideología socio-política y lo de español a su nacionalidad. Si alguien me pregunta a mí por mi ocupación responderé que soy Estudiante, no que soy Republicano Mexicano.
Luciano Pérez podía ser pues, Obrero, Anarquista y Español al mismo tiempo, o Empleado de la Presidencia, Anarquista y Español al mismo tiempo, sin que haya divergencia. Lo que es más. Ser "empleado de la Secretaría Particular de la Presidencia" no descarta el trabajo de "Obrero". Así, Luciano Pérez podía ser "Obrero, empleado de la Secretaría Particular de la Presidencia, Anarquista y Español", todo en uno.
Yo, por ejemplo, soy Estudiante Universitario, empleado del diario Síntesis de Puebla, Republicano y Mexicano TODO EN UNO.

La ubicación de la bomba: Estas "divergencias" tampoco son tales.
Sapia pone dos distintas ubicaciones: "bajo el cuadro", esto es, a los pies de la sagrada imagen guadalupana, y la otra ubicación "a escasos metros de la urna". Aquí no hay divergencia alguna. La urna donde estaba el crucifijo estaba efectivamente a escasos metros de la imagen guadalupana. La bomba estalló pues, a los pies de la imagen guadalupana y a escasos metros de la urna donde se hallaba el crucifijo.

El daño en la cruz: Esto ni siquiera merece discusión. El crucifijo dañado existe en la actualidad, y podemos ver con nuestros propios ojos en qué consistió dicho daño, que fue al mismo tiempo "doblado en arco" y "deformado", pues perdió su forma recta y erguida para quedar doblado en arco. Lo de "retorcido y desfigurado" es una descripción que no pretende ser rigurosa.

El material del que está hecho el crucifijo: En cuanto al metal, también puede determinarse, sin necesitar opiniones. Por la cantidad de fuentes citadas y mis propias observaciones, creo que el material es bronce. El hierro es más duro que el bronce, y por lo tanto, hubiera ofrecido mayor resistencia a la explosión. Un crucifijo de hierro del mismo tamaño se hubiera doblado menos. El bronce reaccionó con mayor maleabilidad a la fuerza del impacto, y se dobló. En cuanto al latón, es una aleación con un nivel más alto de cobre que de zinc, y de propiedades mecánicas similares a las del bronce (que también es una aleación, de cobre y estaño).
Por lo demás, he buscado referencias a crucifijos de metal, y aunque los hay de bronce y de latón, son mayores las referencias al bronce.
Encuentro motivos para creer, por tanto, que el crucifijo dañado en 1921 es de BRONCE.






El silencio de Fray Juan de Zumárraga


El siguiente argumento de Sapia es la cita de Fray Juan de Zumárraga, en la que, según apreciaciones de Joaquín García Icazbalceta, y de Sapia, quien le copia, Zumárraga estaría negando haber presenciado milagro alguno. Sapia recalca que no hay "ni un solo documento de puño y letra" de Zumárraga, donde esté atestiguado el milagro. Aparte, expone TRES biografías del primer arzobispo de México (publicadas en el Sitio de la Orden Franciscana, www.franciscanos.org), donde no se hace mención del Acontecimiento Guadalupano. Esta última objección no tiene una fuerza especial, pues yo he consultado también varias biografías de Zumárraga en Internet, y hay las que sí mencionan el episodio.
Para mejor información, tuve la oportunidad de contactar al encargado del sitio franciscanos.org, con el siguiente intercambio de correspondencia:

From: Lux Domini
To: dirfran@franciscanos.org
Cc: webmaster@luxdomini.com
Sent: Sunday, June 11, 2006 10:56 PM
Subject: Saludos y Pregunta

Saludos, hermanos de Franciscanos.Org:
Al tiempo de saludarlos y felicitarlos por su sitio, me permito darles una pequeña molestia, con motivo de cierta información que aparece en su página y sobre la cual he estado debatiendo con un hermano protestante argentino.
Estamos hablando sobre la Aparición de la Virgen de Guadalupe, y el hermano argumenta que en el sitio franciscanos.org., se exponen 3 biografías de fray Juan de Zumárraga, primer destinatario del mensaje de Ntra. Sra., pero que dichas biografías no mencionan el suceso guadalupano. Para el hermano, este hecho es una prueba de que la Orden Franciscana tiene por dudoso dicho milagro.
Así que me permito formularles unas preguntas: ¿Cuál es la postura de la Orden Franciscana sobre las Apariciones Guadalupanas? ¿Cree la Orden Franciscana en dichas Apariciones?, y ¿Por qué en las biografías de fray Juan de Zumárraga que exponen en su sitio, no hay datos sobre el suceso guadalupano?
Disculpen las molestias, de antemano gracias, les reitero mi felicitación por su sitio y quedo a sus apreciables órdenes.
En Cristo y María,
Jesús Hernández (www.luxdomini.com)

La respuesta que recibí fue la siguiente:

Joaquin Beltran" < dirfran@franciscanos.org >
Para: webmaster@luxdomini.com
Asunto: Re: Saludos y Pregunta
Fecha: Tue, 13 Jun 2006 12:05:41 +0200

Es cierto que no se hace mención del hecho guadalupano. Pero me parece que ello es debido simplemente a la brevedad de las reseñas, publicadas en enciclopedias. Tal vez los autores han subrayado, dentro de su limitado espacio, lo de mayor relieve para los usuarios de esas enciclopedias o diccionarios. En todo caso, de ninguna manera significa que la Orden franciscana dude del acontecimiento.
Paz y Bien.



Así que lo que se quiera seguir SUPONIENDO, a partir de la ausencia de datos guadalupanos en esas biografías, ya pertenece a la mera especulación.

Sobre el silencio del arzobispo Zumárraga, varios apologistas ya han emitido respuestas al sr. Icazbalceta, y se han ofrecido algunos argumentos que justifican la ausencia de dicho testimonio. Este punto yo lo comento en el artículo dedicado a mi propia crítica a la carta de García Icazbalceta.






Sapia recurre también al culto a la
Tonantzin del Tepeyac


El argumento de la Tonantzin es utilizado más bien por impugnadores contrarios al culto a la Virgen María. Ni Juan B. Muñoz ni García Icazbalceta atacaron el hecho guadalupano por este flanco, que parece más bien dominio de quienes se oponen de por sí al culto mariano.

Dice Sapia al respecto:

Fray Bernardino de Sahagún, buen historiador de los acontecimientos de aquel entonces, cuenta que el cerro de Tepeyac era el lugar en que se le rendía culto a la madre de los dioses mexicanos, cuyo nombre era Tonantzin, es decir, "nuestra madre". Según dice Sahagún, acudían allá multitudes para ofrecerle sacrificios a la diosa, y después que se construyó el templo cristiano seguían llamándola Tonantzin, dando a entender que ese nombre quería decir "Madre de Dios".

Resaltamos que Sapia no nos dice EN QUÉ DOCUMENTO habla Fray Bernardino de Sahagún sobre la Tonantzin, detalle poco favorecedor, ciertamente.
En atención al lector, se incluye a continuación una relación que cita la fuente documental ausente en la exposición de Sapia.
Expondremos una reseña sobre la Tonantzin, extraído del libro La Virgen de la Patria:


Nuestra madrecita, y de alguna forma más explícita, abuelita o madre reverenciada, son algunas de las traducciones del concepto Tonantzin. Decimos concepto y no término o alocución, porque muchas de las palabras del Anáhuac y sus estribaciones, hacen referencia a simbolismos.
Un ilustre nahuatlato, Guillermo Ortiz de Montellano, señalaba las onomatopeyas que existen en Tonantzin. Tona significa la madre superior, pero si la palabra se pronuncia tonna, se imprime mayor fuerza al vocablo.

Ortiz de Montellano señala que en el sánscrito, las palabras o tonos que salen de muy dentro del ser, no sólo de la boca sino de los pulmones y aún de los músculos cordiales, tienen fuerza creativa. Sucede lo mismo con la palabra omn, que es una contracción de la voz latina omnipatemeum, la que a su vez se deriva de omni patrem meum, y que quieren decir todo mi pan o todo mi padre, o todo mi antiguo ser.
Es curioso que en el náhuatl clásico, el sonido de las palabras tengan el mismo efecto. De igual forma es admirable que en los vocablos tonan y tzin, se sienta la fuerza creativa del tonan, y que el reverencial tzin, denote al mismo tiempo la femineidad de esa fuerza. En resumen Tonantzin es el concepto náhuatl de la fuerza femenina creativa y reverenciada.
Descompuesta la construcción Tonan-tzin, tiene el siguiente sentido: tona, “hacer calor de sol”, menciona el espíritu creador, ya que al calor del sol, o al calor similar del sol, se crearon los seres sobre el planeta.

Nan o nan yotl, es la matriz, el lugar o sitio donde se crea o se deposita la creación, de allí que nantli, sea la significación de madre. Una de las traducciones que añade Ortiz de Montellano, es "en toda nuestra madrecita", dicho esto en el más sublime de los sentidos, aunque en la escatología mexicana más antigua el término sea empleado con otra significación. Finalmente, señalaremos que en la tradición oral de algunos grupos nahuas (sierra de Puebla), con la constante repetición, casi como letanía del vocablo y concepto to-nan-tzin… to-nan-tzin… to-nan-tzin…, el indígena quiere que algo le salga bien.
Hasta la fecha, el término es utilizado por grupos nahuas de Jonotla, Xochitlán, y Tlatlauqui, como una especie de oración para sanar. Recuérdese que los bonzo-tibetanos repiten omnipameum… omnipameum, mientras rezan con un cilindro o rosario de oraciones.

Las representaciones de Tonantzin fueron variando con el tiempo. Se tiene noticia de que su imagen entre los nahuas del Preclásico, era una mazorca saliendo de vainas y envolturas, así como de los cabellos de la propia mazorca. El nantloalli, o “el maíz que sale de la matriz”, representaba la madre madura o a “la más antigua madre y diosa de nuestro mantenimiento”, cuyo simbolismo permanece en las demás culturas del Clásico en el valle del Anáhuac. La imagen o representación de la Tonantzin del Tepeyac, es una mujer madura que sale de una envoltura una veces de hojas de maíz, otras de una serpiente desollada.
La imagen clásica de Santa María de Guadalupe, es la mujer saliendo del sol entre resplandores o, de una forma más real, una mazorca tierna, cuyos cabellos dorados que salen de entre las hojas, le dan su resplandor dorado. Como veremos más adelante, el ojo avezado de los indígenas que sabían representar muy bien la visión de sus dioses, encontró en la representación de Guadalupe una directa analogía de la Tonantzin.
La antigua Tonantzin, además de ser madre mantenedora de la vida y representación de la capacidad generativa de la tierra con sus frutos, representaba la unión o vinculación del hombre con la tierra.

“Ese vínculo se establecía como ahora los padres ya viejos, o la madre o abuela, reúnen a todos los hijos y nietos en su derredor”, nos dice Alfonso Junco en sus estudios al respecto. Así, la imagen que se veneraba en el Tepeyac con el nombre de Tonantzin, llegó a los areniscas a través de los tolteca-chichimecas. Esa veneración se le daba también en Cholula, en el mismo templo dedicado a Quetzalcóatl, pero con otros nombres.
Del culto a la Tonantzin que los españoles encontraron a su paso por el Tepeyac, o Tepeaquilla como se le decía en el siglo XVI, ofrece una reseña fray Bernardino de Sahagún:

Cerca de los montes hay tres o cuatro lugares donde solían los naturales hacer muy solemnes sacrificios y que venían a ellos de muy lejanas tierras. El uno de estos es aquí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeyácac, y los españoles llamaban Tepeaquilla y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe; en este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses que llamaban Tonantzin, que quiere decir Nuestra Madre; allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa y venían a ellos de muy lejanas tierras y de más de veinte leguas de todas la comarcas de México y traían muchas ofrendas, venían hombres y mujeres y mozos y mozas a estas fiestas; era grande el concurso de gente en estos días y todos decían: vamos a la fiesta de la Tonantzin y ahora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin, tomada ocasión de los predicadores que a nuestra señora madre de Dios la llaman Tonantzin. De donde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin, no se sabe de cierto, pero eso sabemos de cierto que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua y es cosa que se debía remediar, porque el propio nombre de la madre de Dios, Señora Nuestra, no es Tonantzin, sino Dios y Nantzin; parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo de la equivocación de este nombre Tonantzin y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como antes, la cual devoción también es sospechosa porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora y no van a ellas, y vienen de lejos hasta Tonantzin como antiguamente le nombraban.

La Historia General de las Cosas de la Nueva España, Ap. sobre Supersticiones

Del testimonio anterior, podemos colegir que Sahagún, como todos los frailes que cuidaban que los indígenas no confundieran la religión de sus padres con la cristiana, se oponía a estos sincretismos muy comunes en la evangelización de todos los tiempos.
No obstante, unos párrafos más adelante Sahagún escribe sobre el mismo tema:

No es mi parecer que les impidan (a los naturales) la venida ni la ofrenda; pero si lo es el que los desengañen del error que padecen, dándoles a entender que aquellos días que allí vienen, es la falsedad antigua y que no es aquello conforme como lo antiguo. Esto deberían hacer los predicadores bien entendidos en la lengua y costumbres que ellos tenían y también en la Escritura Divina.

Ibidem

Recapitulando sobre la Tonantzin, tanto de la antigua como de la más próxima a la llegada de los españoles, podría resumirse lo siguiente: el sitio de Tepeyac tendría en sí mismo un atractivo físico, la novedad de un objeto extraño en el contorno, esto es, un aerolito cuyos materiales ofrecían inmemorialmente a quienes lo explotaban, metales o piedras metálicas, algunas de ellas magnéticas. Otra explicación, no comprobada científicamente, es la atracción que determinadas piedras ejercen sobre los naturales vivos. Lo cierto es que por ser un sitio tan concurrido permitió que logísticamente se estableciese allí -por las castas sacerdotales-, un objeto a venerar; así, la atracción era mutatis mutandis, benéfica en más de un sentido.

Pues en mi opinión, se cumplió el deseo de Fray Bernardino de Sahagún. Hoy me parece imposible encontrar a alguien que "adore" a la Virgen de Guadalupe, tomándola por Tonantzin, madre de los dioses.
Al menos, de esto no hay pruebas; y la expresión universal en el pueblo católico y en los devotos guadalupanos, es que la imagen es de Santa María de Guadalupe, Madre de Cristo, esposa del carpintero San José, y doncella hebrea que concibió al Dios-Hijo por obra del Espíritu Santo.


Concluye Sapia sobre esto:

En otras palabras, Sahagún, quien vivió en ese entonces, da a entender que lo que aconteció fue sencillamente que un viejo culto indígena recibió un barniz cristiano.

Responderé sin rodeos: ESTO ES FALSO. Que lea el sr. Sapia bien y completo el texto de Sahagún, y que luego aventure conclusiones.
Dice Sahagún: De donde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin, no se sabe de cierto. Si realmente hubiera habido tal "culto indígena con barniz cristiano", Sahagún lo hubiera sabido. Pero no. Dice que "no se sabe de cierto", y limita su crítica a pedir a los predicadores que llamen "Dios y Nantzin" a la advocación, y no "Tonantzin".

Y no sólo Sahagún, sino la enorme mayoría de misioneros y conquistadores, querían acabar con la religión indígena, extirparla por completo y no dejar ni el recuerdo de ella (léase a Cortés, López de Gómara, Díaz del Castillo, Durán, Motolinía, Mendieta, Torquemada), así que "barnizar un culto indígena" era lo último que hubieran hecho.

Es muy fácil para Sapia llevar agua a su molino concluyendo algo que Sahagún NO DICE, es decir, poniendo pues, palabras en la boca de este evangelizador, cosas que no dijo.


Unas palabras más sobre la Tonantzin: Como bien hace notar el p. José Luis Guerrero;

Ahora bien, sincretismo no hubo, pero sí hubo síntesis: "Tonantzin" no es un nombre, sino un epíteto: "To-Nantli-Tzintli" = "Nuestra Madre Venerable" o "Nuestra Madrecita", epíteto que no puede menos de continuar intacto referido a la Virgen Santísima, puesto que Ella misma se lo aplicó. De esa síntesis inicial ha partido y deberá continuar la realidad cristiana de México; pero ésta no fué obra humana, sino humano-divina: Ciertamente, como ya se vió en todo el cuerpo del libro, el Evento Guadalupano no es ningún sincretismo mal digerido, sino una síntesis maravillosa de la religiosidad india incorporada y exaltada dentro de la fe cristiana; tan maravillosa y completa que no cabe pensar que una mente humana hubiera podido idearla en el siglo XVI, y ni aun hoy, después del Vaticano II. Este es el más fuerte argumento teológico que definitivamente nos convence de su autenticidad histórica.

José Luis Guerrero, El Nican Mopohua: Un intento de exégesis, Conclusiones.





Lo que argumenta Sapia para concluir que
La imagen guadalupana
ha sido "repintada"


Sapia coloca dos fotografías de la Virgen. Una correspondiente al año 1923, y otra a la imagen actual.
Se aprecian diferencias entre una y otra, pero esto no señala restauración sino retocamiento.

El informe de Rodrigo Franyutti, profesor de Filosofía mexicano, dice lo siguiente:

-La imagen de la virgen de Guadalupe, como quizá sepas, empezó a ser fotografiada desde 1880, más o menos.
“En 1923, el conocido fotógrafo Manuel Ramos, llevó a cabo una serie de tomas fotográficas de gran calidad. Era el 18 de mayo. Aquellas imágenes del rostro de la Virgen, iban a resultar de gran trascendencia. Te explicaré por qué.
“Las ampliaciones de Ramos dejaron perplejo, y muy satisfecho, al pueblo mexicano. La nitidez de dichas fotos, su magnífica impresión y el novedoso hecho de haber sido las primeras que se tomaban tan de cerca, hicieron que aquellas fotos fueran consideradas como “oficiales”, y los responsables de la basílica y de la tilma de Juan Diego no consideraron necesario hacer nuevas tomas. Y así pasó el tiempo. Pero tres años después, todo cambió. México sufrió en 1926 una dura persecución contra el catolicismo, dirigida por el presidente Plutarco Elias Calles. Los obispos decidieron suspender el culto en las iglesias, y el 1 de agosto, los templos debían cerrarse, a excepción de la basílica de Guadalupe.

Esta decisión de dejar abierta la basílica venía del propio gobierno, lo cual provó temor en la Iglesia Católica, acerca de una eventual destrucción de la tilma de Juan Diego, por parte del régimen callista.
“En una reunión interior, los responsables del ayate decidieron cambiar la imagen original por una copia, lo más perfecta posible. La elección recayó en el pintor poblano Aguirre. Y el 31 de julio de 1926, ante notario y varios testigos, la imagen de la Señora fue envuelta, sellada, guardada en un mueble y sacada de la basílica en medio del secreto absoluto.
“Tres años más tarde, en junio de 1929 y terminada la persecución, la venerada imagen fue colocada en su lugar habitual en la basílica, también ante notario y testigos, que dieron fe de haberla recibido con los mismos sellos y envoltura con que había salido.

“Cuando todo se normalizó, la Iglesia encargó la realización de nuevas fotografías “oficiales”. Y así se hizo en los primeros meses de 1930.
“Pero, al comparar las fotografías de 1930 con las que había hecho Manuel Ramos en 1923, surgió la desagradable sorpresa: el rostro de la Virgen no era el mismo. El tomado en 1923 era mucho más limpio y luminoso. El fotografiado siete años después aparecía retocado, muy oscurecido, y en definitiva, afeado.


Benítez J.J., El Misterio de Guadalupe


He conversado lo suficiente con Sapia, como para pronosticar que él tacharía de "darle vueltas al asunto, buscando justificar", el que en vez de repinte y/o restauración, se dé el nombre de retocamiento a los cambios observados.
Sin embargo, aclaremos algunas cosas. Para empezar, la imagen guadalupana casi seguramente ha sido efectivamente retocada y sobrepintada -aunque en algunas partes, las menos destacables-.
Esto por sí sólo no prueba que la imagen "no sea milagrosa". Si comparamos el testimonio de las fotos, con los análisis de Callagan y Smith, hemos de dar alguna credibilidad tanto a unos como a otros.

Tampoco hay garantía infalible de que un hecho milagroso vaya a durar eternamente, y ciertamente la tilma requiere de cuidados especiales, como es el vidrio protector, y en caso de alguna "caída de pintura", ¿por qué no?, una repintada.

Ahora bien, dichos "repintes" han sido sobre zonas que los norteamericanos afirmaron no ser parte de la imagen original. En pocas palabras, lo que es en sí rostro, túnica y manto, no hay evidencia de "repintes" y tanto menos de "restauración".
Lo que Sapia no pudo impugnar -por ser claramente extraño-, es el hecho de que una tilma de tejido vegetal haya podido conservarse entera durante casi 5 siglos, habiendo estado sometida a humedad, insectos, polvo, humo y radiaciones emitidas por veladoras.


Aún así intenta salvar su causa con un comentario cuestionable:

En base a estos 2 testimonios fotográficos, es claro que no hace falta ser técnico de la NASA ni experto en restauraciones para darse cuenta que la pintura milagrosa ha sido indudablemente repintada. (Nótese lo delineado del pelo en la imagen grande y el ojo derecho, especialmente su pupila, en la ampliación)

Se sabe que la imagen fue sobrepintada en algunas zonas, y retocada en otras. Los mismos científicos (no "técnicos") de la N.A.S.A. (Callagan y Smith), comprobaron que parte de la imagen son añadidos a la imagen original, tales como el ángel, el moño y la luna.
Otras partes de la imagen son originales, y son científicamente inexplicables, como se expone en el estudio correspondiente.
Otra cosa: Callagan y Smith examinaron la imagen en 1979, medio siglo después de la toma de dichas fotografías. Los retoques no afectaron sino a una parte de la imagen. Debajo de esta pintura de los retoques, se encuentran unos colores cuya naturaleza es desconocida para la ciencia.



Comentarios sueltos


En el primer artículo de Sapia encuentro un comentario interesante, que según entiendo, no es original de Sapia sino de Justo L. González, en su libro "Historia del Cristianismo":

Desde sus mismos inicios, la leyenda de la Virgen de Guadalupe puede verse como la protesta de un pueblo oprimido. Y no es entonces por pura coincidencia que cuando el pueblo mexicano se rebeló contra el régimen español la Virgen de Guadalupe fue su estandarte.

Esto implica una imprecisión histórica. No fueron indios mexicanos los que iniciaron la Guerra de Independencia. La conspiración para iniciar la lucha la meditaron y organizaron CRIOLLOS (hijos de españoles nacidos en México), y ni siquiera empezó como una lucha "para independizarse". El cura Miguel Hidalgo (criollo, precisamente), dio el Grito lanzando vivas al rey de España Fernando VII, y su lucha tenía el fin de oponerse al gobierno español usurpador de José Bonaparte, impuesto como rey de España por el emperador de Francia Napoleón Bonaparte.

El principal jefe del Ejército Trigarante -que consumó la Independencia de México-, no fue un indio ni un mestizo, sino un criollo michoacano, don Agustín de Iturbide, quien fue el primer emperador de México.

El comentario del sr. González es, por lo tanto, inexacto.


Daniel Sapia comenta más adelante:

¿Qué sucedería si la "Mujer" de la que habla el apóstol Juan en el Libro de Apocalipsis 12:1-2 NO REPRESENTARA A la bienaventurada María? ¿Cuál sería, entonces, el sustento Católico para los 500 años de veneración y/o idolatría hacia la Virgen de Guadalupe?

Fue el p. Miguel Sánchez quien en 1648 emitió la afirmación de que la Virgen de Guadalupe correspondía a la visión del apóstol San Juan.
Si se cree en la Virgen de Guadalupe, es porque se apareció en 1531 en el Tepeyac, no porque sea o no la mujer mencionada en Apocalipsis 12.

Más aún. Entre los modernos investigadores guadalupanos, la idea del p. Sánchez tiene mucho de rebuscada.



Conclusiones


Las "4 interesantes consideraciones" -como las llama el sr. Sapia-, en realidad no tienen mucha fuerza. Recapitulando:

-Varios sitios web dan distintas versiones del "milagro del ácido" derramado en 1791, y del episodio de la bomba estallada en 1921 en la Basílica. Esperamos que Sapia nos digan qué prueban estas divergencias CONTRA las apariciones de 1531.
Tengo escasos datos sobre el episodio del ácido, pero la mayoría de las fuentes hablan de Aguafuerte (ácido nítrico rebajado con agua), que es con lo que se limpia la plata; en cuanto a cómo se derramó y cuál fue la extensión del daño, podríamos ensayar a prescindir de opiniones. Viendo personalmente las huellas del ácido en la tilma, que todavía hay algunas, podemos dar una conclusión propia.

En cuanto al asunto de la bomba, en 1921, es un suceso CIERTO, apareció en los diarios y conmocionó al pueblo católico (una verdadera multitud acudió presurosa a la Villa minutos después del atentado) y de este suceso hay noticias, fotografías y testimonios, no procede por lo tanto ponerlo en duda. Ahora bien, la mayoría de fuentes que he consultado revelan como DE BRONCE al Crucifijo, y en cuanto a la forma en que se deformó, Sapia puede verlo por sí mismo, sin necesitar terceras opiniones.
Y además, ninguno de ambos episodios es CENTRAL o PRINCIPAL dentro del fenómeno guadalupano; de hecho son bastante secundarios en el tema. Inclusive hay guadalupanos que no mencionan estos dos eventos, y hasta quienes se muestran escépticos para considerarlos "milagrosos". Esta objección, por lo tanto, no prueba nada contra la Aparición.

-El silencio del sr. Zumárraga, comentado en mi crítica a la exposición de García Icazbalceta: Tampoco es determinante, pues hay razones aceptables para tal silencio -silencio relativo, si consideramos que en tiempos de Zumárraga se erigió la primera ermita en el Tepeyac-, hay pruebas de la presencia de dicha ermita antes del arzobispado de Montúfar, y de la súbita adopción del cristianismo por los renuentes indígenas.
Consideremos además las referencias de Cayetano Cabrera y Miguel Sánchez sobre los autos originales de la aparición, y luego saquemos conclusiones.

-La Tonantzin del Tepeyac: Concediendo a los críticos lo más que pidan, el hecho de que haya habido culto a una diosa azteca en el Tepeyac (que ya no lo había en 1531) no demuestra imposibilidad o falsedad en una aparición de la Virgen, en el mismo lugar. El templo de Tonantzin fue destruido en 1521 por Gonzalo de Sandoval durante el sitio de Tenochtitlán, así que cuando ocurrieron las Apariciones, el Tepeyac llevaba ya 10 años sin ser lugar de culto a Tonantzin.

Vayamos más allá y consideremos la palabra Tonantzin según su aplicación: Tonantzin es un título, no un nombre, significa Nuestra madrecita, de ahí que al decir "Tonantzin Guadalupe" o "Guadalupe Tonantzin", decimos ni más ni menos que "Nuestra madre Guadalupe", que sólo sonará mal a oídos protestantes que -ignorando el ejemplo de San Juan-, no admiten a María como su madre.

-La supuesta "restauración de la imagen": Estrictamente podríamos admitir "restauración" en ALGUNAS partes de la tilma, más no en TODA. Y dichas "restauraciones" tampoco prueban que la Virgen no se haya aparecido en 1531 en el Tepeyac. Sería como pretender que uno de los panes multiplicados por Cristo tendría que durar para siempre... aunque nada nos garantice que así sería.

Sobre esto, aún admitiendo que la imagen original no sea milagrosa (lo cual significa contradecir a un respetable grupo de científicos), la naturaleza de la imagen no prueba per se que no hubo Aparición. -Es prueba FUERTE A FAVOR, en cambio, la súbita conversión de los indígenas al cristianismo, después de unos años de "andar muy fríos" y totalmente cerrados al cristianismo que insultaba a sus dioses-




Estos son los argumentos del impugnador protestante argentino, que él quiso presentarme como "pruebas fehacientes" -con buena fe, sinceridad y esfuerzo-, pero que yo NUNCA ACEPTÉ, por no ser tales.

Supuestas la sinceridad y honestidad del sr. Sapia, estoy seguro de que sabrá valorar lo aquí expuesto, no solo en este capítulo, sino en el resto de la Investigación; para comparar puntos de vista y datos útiles.


Respuesta a Daniel Sapia 2a. Parte


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Bibliografía:



ARCHIVO CASASOLA, Historia Gráfica de la Revolución Mexicana (10 Tomos), Edit. Trillas, 2a. Ed. 1973

BENÍTEZ, Juan José, El Misterio de la Virgen de Guadalupe, Edit. Planeta (Barcelona), 1a. Ed. 1982

FRANYUTTI Rodrigo, El Verdadero y Extraordinario Rostro de la Virgen de Guadalupe, sin editorial y sin fecha

GUERRERO ROSADO José Luis, El Nican Mopohua, un Intento de Exégesis, Edición digital de la Basílica de Guadalupe, en www.virgendeguadalupe.org.mx

LÓPEZ BELTRÁN Lauro, Treinta y dos milagros guadalupanos históricamente comprobados, Edit. Tradición, 3a. Ed. 1972

MEYER Jean, La Cristiada, Tomo 2: El conflicto entre la Iglesia y el Estado 1926-1929, Siglo XXI Editores, 2a. Ed. 1974

NAVARRETE Félix, La Masonería en la Historia y en las Leyes de Méjico, Edit. JUS, 1a. Ed. 1957

SAHAGÚN, Fr. Bernardino de, Historia General de las Cosas de Nueva España. Edit. Porrúa. Colección “Sepan cuantos”, 1999.

SÁNCHEZ FLORES Ramón, La Virgen de la Patria, Edit. Imagen Pública y Corporativa S.A. de C.V. 1996