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Investigación Documental sobre la Virgen de Guadalupe

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La Relación Iglesia-Estado a lo largo del Siglo XX

Cruz Franciscana




Finalmente, entramos a la última etapa de la persecución: el cardenismo, marcado por el comunismo. Hemos avanzado a través de cuatro etapas principales:
-El carrancismo, la Constitución de 1917 y el gobierno de Álvaro Obregón.
-La Cristiada, 1926 a 1929.
-El Maximato, tiranía callista.
-Y ahora el Cardenismo.

En este periodo, al final del Maximato, sube a la presidencia de la República el divisionario michoacano Lázaro Cárdenas del Río. Su periodo se distingue por la proliferación y apoyo del gobierno, al comunismo bolchevique, que de teórico -como en tiempos de la Cristiada-, ahora se intenta hacer práctico. Como medidas comunistas, Cárdenas realiza la Reforma Agraria y la Expropiación Petrolera. La educación socialista que el estado intentó imponer, despertó el rechazo general de la sociedad mexicana, y esta tendencia comunizante tuvo que ser interrumpida al final del sexenio, por órdenes superiores de los Estados Unidos, quienes empezaban un periodo de tensión con el comunismo internacional, tensiones previas a la Segunda Guerra Mundial y a la Guerra Fría.


-Lázaro Cárdenas y la educación socialista: Todavía en tiempos del mandato de Abelardo L. Rodríguez, el 5 de diciembre de 1933, los convencionistas del Partido Nacional Revolucionario -el partido del gobierno-, se comprometieron, en Querétaro, a transformar el concepto de educación laica, en el más evolucionado de educación socialista. El 23 de enero de 1934 se desata una protesta contra el Secretario de Educación Pública, Narciso Bassols, por la implantación de la educación socialista. El 7 de abril se repite la manifestación, hecha por madres de familia de la capital. El 22 del mismo mes los padres de familia protestan contra la educación socialista en la ciudad de León, Guanajuato.
El 9 de mayo Bassols renuncia a la Secretaría de Educación y pasa a la Secretaría de Gobernación. El 20 de julio Calles, quien ostentaba su título de "Jefe Máximo de la Revolución", hizo declaraciones públicas en favor de una educación oficial "racionalista".
Todo el mes de septiembre protestaron los católicos a lo largo del país, cuando se suscitaron declaraciones del ya presidente electo Lázaro Cárdenas, quien dijo:

"Es una aspiración definida del pueblo mexicano, y muy particularmente de las clases obreras y campesinas, y de los grupos intelectuales de vanguardia, la educación socialista, la cual será implantada en el próximo sexenio para obedecer la voluntad mayoritaria de la nación. El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución, y de que debemos apoyarla vigorosamente".
(CASASOLA, tomo 6, p. 2138)

¡Es increíble, cómo tenía cara el señor general Cárdenas, para MENTIR de ese modo!
El 4 de octubre, en Puebla, hubo sangrientos enfrentamientos entre el gobierno y estudiantes, al ser clausurado el Colegio Teresiano, al día siguiente, la manifestación de protesta fue reprimida por la policía comunista.
El 10 de octubre de 1934, la Cámara de Diputados aprobaba la reforma al artículo 3º constitucional, donde se hacía obligatoria la educación socialista. El texto del artículo reformado, quedó así:

Artículo 3º. La Educación que imparta el Estado será socialista, y además de excluir toda doctrina religiosa, combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social.

Ya la educación por lo tanto, no se limita a ser laica, es decir, "no religiosa". Ahora es específicamente atea, antirreligiosa, destinada a formar una Juventud sin valores, sin moral, y fundada en el odio como principio de progreso: la lucha de clases.
El 12 de octubre miles de padres de familia salieron a protestar en la capital, en contra de la educación socialista (¿con qué "la voluntad mayoritaria" señor Cárdenas?), y fueron disueltos por la policía y los bomberos. Hubo huelgas universitarias, con motivo de la educación socialista. Pero al gobierno no le importaba la voluntad del pueblo, sino la suya.

El 30 de diciembre de 1934, Lázaro Cárdenas rindió protesta como presidente constitucional de México, para el periodo 1934-1940. Calles alzó su voz para criticar las situaciones de huelgas que estallaban en todo el país, ya que, bajo la bandera de la lucha de clases, los obreros sencillamente se ponían en huelga y se dedicaban a hacer manifestaciones "a lo chino", es decir, marchando y gritando consignas al mejor estilo de la China Roja de Mao Tse Tung.
Con motivo de sus declaraciones, el gobierno arma todo un proceso a Plutarco Elias Calles, mientras que en todo el país se llevan a cabo actos de repudio en su contra. Los que antaño lo adularon, ahora lo detestan. Calles está cosechando lo que antes sembró: ODIO. Y el 10 de abril de 1936 (Viernes Santo), son desterrados del país Calles y sus colaboradores Luis N. Morones, Luis L. León y Melchor Ortega. Volvió a México, cansado, enfermo y olvidado, años más tarde, para morir en 1945.

Pero sigamos con Cárdenas. Éste, libre de la tutela de Calles, se dedicó a las "reformas" que en su opinión y de sus amigos, el país requería para "progresar". Pero ya sabemos nosotros lo que significa "progreso" para los ateos y liberales. Es más, podemos verlo en los formatos de "Declaración Ideológica" que tenían que firmar todos los maestros de escuela, por órdenes del secretario de Educación Ignacio García Téllez:

Nombre del maestro ..................................
Casado o Soltero ............... Edad........ Normalista...........

I. Declaro que quiero obedecer y hacer que sea obedecido el Artículo III de la Constitución.
II. Declaro que quiero apoyar los fines de la educación socialista y las instituciones y al gobierno de la República al implantar dicha educación en las escuelas.
III. Declaro que estoy dispuesto a propagar sin reservas los postulados y principios del Socialismo que apoya el gobierno nacional.
IV. Declaro categóricamente que no profeso la religión católica ni ninguna otra.
V. Declaro categóricamente que combatiré con todos los medios los dogmas del clero católico y de otras religiones.
VI. Declaro categóricamente que no practicaré ninguna observancia religiosa, ya exterior, ya interior, de la religión católica romana ni de otra alguna.

Lugar y fecha .............................
Firma del maestro


Nótese el énfasis que se dá a la fe católica en esa Declaración, y así, con la educación impartida únicamente por ateos, siguiendo el modelo educativo soviético. La famosa "educación sexual", que se presentó como un gran logro de la Revolución, era casi cátedra de Pornografía.
Bassols volvió a ocupar el puesto de Secretario de Educación, con desastrosas medidas, brigadas ateas y comunistas que impartían la "educación sexual", eran en muchas ocasiones, mozalbetes ignorantes, en ocasiones analfabetas. A tal grado llegó esto, que hubo "maestros" que fueron desorejados por los padres de familia, indignados ante la malformación que se pretendía dar a sus hijos.


-Garrido Canabal y sus Camisas Rojas: Entre los perseguidores de la Iglesia, no podemos olvidar al licenciado Tomás Garrido Canabal.
Garrido Canabal, verdadero individuo satánico, fue gobernador del estado de Tabasco en tiempos de Obregón y Calles, y bajo su despotismo se limitó el número de sacerdotes en el estado a 1 por cada 30 mil, prescribiendo además, que los sacerdotes debían ser... ¡Casados!

El 1 de enero de 1923 quedó nombrado gobernador constitucional de Tabasco por Obregón, después de demostrar mucha mediocridad para los estudios, compró el título de abogado, en Campeche. Sus medidas fueron desastrosas para el progreso cultural de la juventud tabasqueña. En las escuelas, en lugar de leer y escribir, se enseñaba a los niños a cantar las glorias de Calles y el mismo Garrido, tenían que marchar a imitación de los comunistas de Rusia. Inspirado en los Camisas negras italianos y Camisas cafés alemanes, Garrido Canabal fundó a los Camisas rojas, o bloque juvenil revolucionario, formado por jóvenes corrompidos, lavándoles el cerebro con ideas comunistas, ateas y clerófobas. Se convirtieron en el grupo de choque privado de Garrido Canabal.
Los Camisas Rojas se dedicaban a torturar, perseguir y asesinar a todos los que no complacieran al régimen garridista. Al subir Cárdenas al poder, Garrido fue nombrado Secretario de Agricultura, sin dejar por eso su cacicazgo en Tabasco, donde mediante sus Cooperativas, monopolizó el comercio de plátano, cacao, calzado, carbón, azúcar, ganado y tabaco. Mediante el terror se apoderó de haciendas enteras.

En el terreno religioso, Garrido se mostró diabólico enemigo de Dios, primero prescribió lo de los "sacerdotes casados", y posteriormente se dedicó a expulsar del estado a todos los sacerdotes y a destruir iglesias para construir canchas de tenis y basquetbol. En México, siendo secretario de Agricultura, Garrido organizaba Sábados rojos, reuniones donde entretenía a sus invitados con diversiones viles, vulgares, sacrílegas y morbosas. Uno de sus amigos era Arnulfo Pérez H., quien llegó a ser vicepresidente de la cámara de diputados durante el cardenismo, y quien entregaba sus tarjetas personales con la siguiente inscripción:

ARNULFO PÉREZ H.
Oficial mayor de la Secretaría de Agricultura y Fomento
Miembro del Congreso Federal
Miembro del Partido Nacional Revolucionario
Enemigo personal de Dios


Y en el patio de la Secretaría de Agricultura, Garrido reunía a los Camisas Rojas, a quienes preguntaba como saludo: ¿Hay Dios?
Y ellos respondían: ¡Nunca lo hubo!

Envalentonados en la capital, y pensando que podían hacer allí lo que se les viniera en gana, los Camisas Rojas se armaron, y acudieron el día 30 de septiembre de 1934 a la Parroquia de San Juan Bautista, en la delegación de Coyoacán, y cuando los fieles salían de escuchar misa, al grito de "¡Viva la Revolución", los cobardes pistoleros Camisas Rojas dispararon sobre los fieles, quienes estaban indefensos, resultando 5 muertos (María de la Luz Camacho, J. Inés Mendoza, Ángel Calderón, Inocencio Ramírez y Andrés Velázquez) y numerosos heridos.
Los católicos, junto con otros pobladores que presenciaron el ataque, se enfurecieron, y persiguieron a los Camisas Rojas, logrando atrapar a uno, quien fue golpeado hasta morir. Los demás pistoleros huyeron a las oficinas de la delegación de Coyoacán, donde fueron refugiados por el delegado Homero Margalli.
Los católicos armaron una manifestación terrible, frente a la delegación de Coyoacán exigían castigo a los asesinos. Estos fueron trasladados a la Penitenciaría del Distrito Federal, donde fueron recibidos con repulsión por los demás reos. El juez de primera instancia de Coyoacán declaró auto de formal prisión para 40 pistoleros, liberando a los otros 25 (posteriormente Garrido Canabal pondría a los demás en libertad).

El 7 de enero de 1935 hubo una manifestación por los sucesos de Coyoacán, llegando los manifestantes a las oficinas de los Camisas Rojas, protestando contra ellos y contra Tomás Garrido Canabal. Se suscitó un enfrentamiento, donde quedaron numerosos heridos.

Al día siguiente el presidente Lázaro Cárdenas declaró, con enorme hipocresía y cinismo:

"En estos sucesos está apareciendo ostensible como elemento de agitación el grupo clerical del país, que unido a fuerzas conservadoras aprovecha los menores intentos de acción ideológica promovidos por grupos revolucionarios, para transformarlos en choques sangrientos y en motivos de escándalo, el Ejecutivo a mi cargo juzga que es necesario poner coto a estas demostraciones nocivas a la salud pública... el Departamento Central del Distrito Federal deberá autorizar manifestaciones públicas que tengan por objeto hacer protestas contra grupos o personas de ideología distinta a los solicitantes, o que persigan como fin hacer propaganda de ideas subversivas o de carácter confesional, prohibidas por nuestras leyes...

Claro, ¡echarle la culpa a los católicos hasta por los sucesos de Coyoacán! ¡He ahí el zoológico criterio de "libertad, igualdad y fraternidad" de los revolucionarios!


-El Fin de la Persecución: Sobre el cambio inexplicable de la política antirreligiosa de Cárdenas, la explicación más profunda, detallada y concluyente, es la que leo en América peligra, de Salvador Borrego.
La Persecución iba viento en popa, y repentinamente cesó... ¿Por qué? He aquí la explicación de Borrego, copiada íntegramente de las páginas 529-531 de su obra:

Cuando Cárdenas, en los 3 primeros años de su sexenio, daba su gobierno clara inclinación procomunista, y cerraba templos y colegios católicos, varios obispos fueron desterrados a los Estados Unidos. Uno de ellos, monseñor José de Jesús Manríquez y Zárate, obispo de Huejutla, se hallaba en San Antonio, Texas, e invitó a José Vasconcelos a que participara en un esfuerzo común para rescatar a México del grupo marxista.
Vasconcelos se trasladó a Nueva Orleans, y vio que muchos sacerdotes mexicanos y norteamericanos creían entusiastamente en la posibilidad de que un movimiento rebelde triunfara en corto plazo. Se alegaba que la posición de Cárdenas, transitoriamente reforzada con su golpe contra Calles, se estaba deteriorando rápidamente, conforme iba identificándose como marxista e impulsor de la agitación que destrozaba la economía nacional.
El obispo Manríquez y Zárate tenía informes de que varios generales se rebelarían contra Cárdenas.

Mientras se hacían planes, otros sucesos internacionales imprevistos se hallaban en marcha, y por caminos insospechados iban a frenar la lucha anticatólica en México. Resulta que el comunismo estaba perdiendo la guerra en España (Guerra Civil Española), y que Hitler había desafiado al movimiento marxista-judío y levantaba grandes fuerzas para combatirlo. Todos los regímenes masónicos comenzaron a ser alineados en una alianza mundial para enfrentarse al Eje antibolchevique Roma-Berlín-Tokio. Utilizar a los pueblos occidentales -cristianos y demócratas- en una lucha a favor del marxismo, entrañaba grandes dificultades, y por tanto el presidente Roosevelt y su camarilla se ddicaron a confeccionar la engañosa bandera de que lucharía para salvar a tres instituciones básicas: la religión, la democracia y la buena fe internacional. Y, si se iba a enarbolar esa bandera, era inoportuno que en Occidente se libraran campañas antirreligiosas de índole comunista. La que se desarrollaba en México debía aplazarse.

De esta manera México iba a resultar súbitamente favorecido. El Departamento de Estado norteamericano intervino en el conflicto religioso, y naturalmente los arrestos "desfanatizadores" de Cárdenas se enfriaron instantáneamente. Lo que no había logrado la voluntad de su pueblo en muchos años de lucha, lo conseguía una voz allende la frontera.
Los obispos desterrados se enteraron con sorpresa de que estaba ocurriendo un cambio, conforme se iniciaban pláticas de arreglo en Washington. "Convencidos en Roma de que el gobierno de México sólo toma en cuenta el criterio de la Casa Blanca -escribió Vasconcelos.- era lógico que los asuntos de la Iglesia mexicana se tratasen en Washington y no en la antigua Tenochtitlán".

Desde luego Cárdenas dio media vuelta y se convirtió en "tolerante", los obispos desterrados comenzaron a regresar, monseñor Luis María Martínez Rodríguez fue nombrado nuevo arzobispo de México, y paulatinamente comenzaron a funcionar seminarios y templos que habían sido clausurados. Todas las leyes anticatólicas anteriores a Cárdenas, así como las adiciones hechas por éste, fueron quedando sin aplicación, aunque vigentes.
Agrega Vasconcelos que el cardenismo habló de triunfo porque monseñor Ruiz Flores fue privado de su categoría de delegado apostólico, y que numerosos católicos creyeron haber sufrido una derrota.
Pero en realidad no triunfó Cárdenas, porque tuvo que frentar toda su campaña comunista, ni triunfaron los católicos, porque todas las leyes contra ellos quedaron en vigor, aunque no aplicadas. Fue nuevamente un armisticio, una lucha diferida hacia el futuro, que aún está pendiente y que habrá de reanudarse en cuanto la Masonería Internacional se sienta en posición firme para dar la voz de marcha.


Cada quien analice y obtenga conclusiones.


-Puebla en los años 70´s: No debemos pensar que por haber cesado la Persecución, cesó el espíritu del liberalismo anticlerical.
En México siguen existiendo movimientos, corrientes, y partidos políticos pro-comunistas, anticlericales. Lo podemos ver en la reciente elección presidencial de 2006, donde, entre otras cosas, algunos simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador retomaban y difundían el concepto de la "lucha de clases".
Ahora, sin embargo, me detendré en algunos acontecimientos que tuvieron lugar en mi ciudad natal, Puebla de los Ángeles, en la década de 1970. Viven -y he tratado con ellos-, numerosos testigos de los acontecimientos en Puebla. Mi padre participó en algunos, parientes, maestros de escuela, miembros de los gobiernos actuales, etc., tuvieron que ver con los conflictos en Puebla.
Hay que mencionar aquí a El Yunque, una organización católica surgida en Puebla, cuyo fin era competir con los grupos comunistas -estos últimos dirigidos por la Izquierda-, en la lucha por ganar el poder, en principio en la Universidad de Puebla, posteriormente a niveles más amplios, como el estatal, y finalmente el nacional.
A nivel nacional, y como respuesta católica ante los abusos e injusticias de que había sido objeto, surgió el Sinarquismo, canalizado a través de la Unión Nacional Sinarquista, fundada por Salvador Abascal Infante. Gracias a la acción del Sinarquismo, se restableció la fe católica en Tabasco. En 1939 había surgido, por otro lado, el Partido Acción Nacional (que ganó la Presidencia en el año 2000), fundado por Manuel Gómez Morín, partido fundamentalmente anticomunista.

La Universidad Autónoma de Puebla (UAP), a principios de los 70, contaba entre sus filas tanto a miembros de la Derecha como de la Izquierda, y ambos grupos empezaban un conflicto por tomar el control de la Casa de Estudios. Es creíble que fueran los izquierdistas (comunistas), los primeros en iniciar las hostilidades, pues se hallaban entusiasmados por la Revolución Cubana (1959), y rencorosos por la represión que el gobierno había realizado sobre el movimiento comunista de la ciudad de México, la famosa matanza de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968.
Este último movimiento es curioso, pues el entonces Secretario de Gobernación Luis Echeverría, era militante de izquierda, y sigue siendo un misterio el hecho de que haya mandado reprimir un movimiento izquierdista. La única explicación satisfactoria es que la izquierda mexicana está profundamente dividida, y en Puebla lo estaba, y lo sigue estando (en Puebla gobierna, o bien el centro, o bien la derecha).
El caso es que en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, especialmente en las publicaciones de su Archivo Histórico, se elogia a los grandes "mártires" de la izquierda poblana en los 70´s, Joel Arriaga, Enrique Cabrera, Alfonso Calderón, Josapath Tenorio, etc. Se critica la postura derechista del arzobispo Mons. Octaviano Márquez y Toriz, y el apoyo que la derecha encontró en el entonces gobernador Gonzalo Bautista O´Farrill.

Los "fúas" eran los de identificación católica, derechistas, y los "carolinos" eran los rojos, comunistas y de izquierda. Como entelequia, los cronistas de izquierda utilizan los términos "reforma universitaria" y "movimiento democrático", para referirse a aquel periodo. En su libro 1972-1973, Puebla de los Demonios, Humberto Sotelo Mendoza intenta presentar a los "carolinos" como universitarios "progresistas", víctimas del odio y de la histeria de la derecha poblana. Primero niega que los "carolinos" hayan sido comunistas, pero al mencionar nombres propios, como Sergio Flores Suárez, Alfonso Vélez Pliego, Luis Rivera Terrazas, etc., reconoce la militancia comunista de los mismos, en las filas del Partido Comunista Mexicano.
Como incidentes notables tenemos los siguientes:

-El 14 de septiembre de 1968 fueron linchados y muertos cinco trabajadores de la UAP, en la población de Canoa, ubicada a las faldas de la montaña La Malinche. Se acusa al párroco de Canoa, Enrique Pérez Meza, de haber incitado a la población a lincharlos, y se niega enfáticamente el carácter comunista de los muertos. Pero hay varios elementos a tomar en cuenta: Primero, que a La Malinche no se sube por Canoa (el lado de Puebla), sino por el lado de Tlaxcala, es decir, a espaldas de la montaña. Segundo, que para escalar La Malinche lo lógico es subir temprano y llegar el mismo día a la cumbre, y no pasar la noche en las faldas de la montaña. Y tercero, los "carolinos" comunistas recibían entrenamiento físico de ese lado de La Malinche, adiestramiento para organizar marchas y para combatir cuerpo a cuerpo. Igualmente, los "fúas" recibían similar entrenamiento, incluyendo manejo de armas, en la propiedad privada de "Flor del Bosque", hacia el oriente de la ciudad.

-El 20 de julio de 1972 fue asesinado a tiros el arquitecto Joel Arriaga Navarro, acompañándole en su cortejo fúnebre 6 mil personas (dato de Sotelo Mendoza), supuestamente asesinado por los grupos Juventud Nueva o Náhuatl.

-El 12 de octubre del mismo año, dos jóvenes católicos fueron secuestrados por "carolinos", cuando se dedicaban a pegar propaganda invitando al rezo del Santo Rosario. Se les llevó al edificio Carolino, sede de los universitarios comunistas, y ahí fueron golpeados y torturados, les quemaron pólvora en los pies, y finalmente los llevaron hacia Valsequillo, abandonándolos por San Francisco Totimehuacán. (información en el periódico La Voz de Puebla, número del 13 de octubre de 1972) ¿Quería alguien prueba de que los "carolinos" sí eran comunistas? La prueba está en la furia que les causó la propaganda católica, que era la siguiente:


Si los "carolinos" no eran comunistas, ¿Por qué se molestaron ante esta propaganda? ¿Por qué secuestraron y torturaron a los jóvenes católicos que hacían la propaganda?
Los "carolinos" sí eran comunistas, y por eso reaccionaron con rabia ante la propaganda que se atrevía a decir que LA VIRGEN DIJO EN FÁTIMA: RUSIA SERÁ LA ENEMIGA DE DIOS.

-El día 18 de octubre la sociedad poblana organizó una manifestación de 100 mil gentes (cifra proporcionada también por Sotelo Mendoza), y exigió al gobernador Bautista O´Farrill castigo para los pandilleros que hacían semejantes actos de terrorismo. Era sabido, por todos los universitarios, que en los sótanos del Carolino, los comunistas tenían prisioneros, con quienes practicaban entrenamiento de tortura.

-El 1 de febrero de 1973 fueron encontrados dos policías en las inmediaciones del edificio Carolino, uno de ellos muerto, y ambos, con señales de haber sido torturados. El sobreviviente declaró que en el sótano del Carolino, fueron torturados durante meses, por los "carolinos".

-El 20 de diciembre anterior había sido asesinado a las puertas de su casa Enrique Cabrera Barroso, y asistieron 3 mil personas a su sepelio (cifra de Sotelo Mendoza). No es creíble que fuera asesinado por la derecha, pues su papel en el movimiento comunista no era de mayor importancia. Blancos mayores eran el rector Sergio Flores, o los citados Vélez Pliego o Rivera Terrazas. Más lógico suena a que fuera un "mártir" creado por sus mismos correligionarios.

-Finalmente, tras una balacera el 1 de mayo de 1973, donde resultaron muertos cuatro "carolinos", el gobernador renunció. A los funerales de los muertos asistieron 20 mil personas (cifra de Sotelo Mendoza).

¿Para qué mencionar los números de asistentes a las manifestaciones que hemos consignado? Pues para hacer cuentas:
Sotelo Mendoza llama "democrático" al movimiento de los "carolinos", pero a los funerales de sus "mártires" concurrieron 3 mil gentes en un caso, 6 mil en otro y 20 mil en otro.
En cambio, para protestar contra la agresión (no asesinato) a los jóvenes del Comité Juvenil Mariano secuestrados y torturados por los "carolinos", ¡Fueron 100 mil gentes quienes se reunieron! y todas estas cifras reconocidas por Sotelo Mendoza.
En Matemáticas, y en Democracia, 100 mil siempre será mayor que 20 mil, 6 mil y 3 mil, y por lo tanto, si había algún "movimiento democrático" en la Puebla de los 70´s, más bien era el de la derecha, mayoría en el estado. Finalmente, varias facultades, como Arquitectura y Administración, se separaron de la UAP y formaron la UPAEP (Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla).

Curiosamente, no hubo "mártires" similares por el bando de los "fúas", no hubo entre los "fúas" un Arriaga o un Cabrera. ¿Qué podemos concluir?, pues una de dos, o los "fúas" tenían una puntería de apache, y los "carolinos" eran unos ineptos; o bien, como también cabe suponer, la precisión de los disparos sobre los "mártires" comunistas evidencia tiros a quemarropa, hechos por sus propios correligionarios: hacer mártires no es una táctica nueva.


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